El célebre incidente
de Antonio Villas Boas ocurrió el 15 de octubre de 1957, cerca de Sao Francisco
de Sales, en el Estado de Minas Gerais (Brasil), cuando el protagonista, un
campesino de 23 años, se encontraba trabajando con su tractor de noche para
evitar el calor del día. Entonces, de pronto cerca de su posición vio descender
un extraño OVNI en forma de "pájaro" o “insecto”, mientras su
vehículo se detenía misteriosamente. Antes de que pudiera reaccionar dos
pequeños humanoides, con escafandras y unas “mochilas” a sus espaldas
intentaron atraparle, pero Villas Boas tras golpearlos pudo escapar momentáneamente.
En su frenética carrera de huida, varios seres le agarraron fuertemente
consiguiendo inmovilizar al joven tras una buena “refriega”. Villas Boas
describió a los belicosos ocupantes del OVNI como de estatura baja, de
aproximadamente 1´60 metros de altura, ataviados con un extraño mono blanco
formado con “escamas metálicas” que le dañaron en el forcejeo. Sobre la cabeza
tenían unos cascos opacos con solo dos aberturas redondas a la altura de los
ojos, con cables que se unían a la mochila, un cinturón ancho, guantes gruesos
y zapatos de tacón alto.
Lo introdujeron en el estrafalario artefacto subiendo
por una escalera metálica. En el interior del OVNI, Villas Boas comprobó que
todo estaba fuertemente iluminado, existiendo una columna de metal lustroso que
unía el suelo con el techo. Tras tomarle muestras de sangre de su barbilla con
un extraño aparato en forma de pipa luminosa conectada a un no menos enigmático
recipiente en forma de cáliz, los seres le condujeron a otra estancia donde
había una "cama" de plástico negra. En ese instante el campesino Boas
pudo ver unos signos rojos sobre una de las puertas de la estancia, que cuando
estaba cerrada no dejaba de ver ningún tipo de señal, ni marca visible de la
existencia de la misma. En esos momentos los humanoides, con gran agilidad y
destreza le quitaron toda la ropa al joven mientras le restregaban por el
cuerpo con una “esponja” impregnada en un líquido refrescante que le hizo
vomitar. “Al igual que una ducha, había
varios agujeros, a través del cual se produjo un humo gris, que se disolvió en
el aire. De ahí el olor. Me sentí muy mal y tuve arcadas, fui a una esquina y
vomité. Entonces podría respirar sin dificultad, sin embargo, seguía
sintiéndome mal por ese olor” relató Villas Boas.
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Los extraños humanoides y la "ocupante" con la que mantuvo relaciones sexuales Villas Boas... |
Minutos más tarde, hacia
su aparición en escena, una pequeña "mujer" con larga cabellera rubia
y grandes ojos azules rasgados, totalmente desnuda, según Villas Boas "su cuerpo era el más hermoso que había
visto en mi vida". No hizo falta mucho tiempo ni mucho ingenio, para
que el joven brasileño se diera cuenta de las "intenciones" de su
anfitriona. Realizaron el acto sexual sobre la "cama" y todo se
desarrolló con "normalidad", exceptuado un ligero detalle, Villas
Boas afirmó que la "mujer" gruñía como un animal. Muy mal no debió
desenvolverse el muchacho cuando la “dama” pidió otra entrega fogosa del
brasileño. Una vez terminado el "trance", la ardiente
"tripulante" se dirigió hacia la salida, no sin antes señalar con el
dedo índice, al testigo, su vientre y luego el cielo, en clara alusión al lugar
donde nacería el "hijo" de ambos. Tras su “aportación a la causa” el
joven fue invitado a visitar los entresijos de la aeronave, donde pudo observar
una habitación donde había tres seres sentados, en sillas giratorias y se
comunicaban entre ellos emitiendo “gruñidos” ininteligibles. Manipulaban unos
controles y le llamó la atención una mesa que tenía una especie de pequeña caja
de cristal, con un contador similar a un reloj y en lugar de los números 3, 6 y
9, apreció que tenía unas marcas negras y en el lugar donde se emplaza el
número 12, poseía “cuatro símbolos negros pequeños seguidos”.
Antes de
abandonar el artefacto el campesino brasileño intentó robar éste pequeño
artilugio, que debía pesar unos dos kilos, pero fue descubierto por los
ocupantes del OVNI que no con muy buenas maneras le enseñaron la puerta de
salida. Ya desde el exterior el testigo pudo ver como la nave se elevaba en medio
de un fuerte viento y desaparecía en la fría noche. Había estado más de 4 horas
a bordo de la aeronave. El Dr.
Olavo Fuentes, ufólogo brasileño examinó a conciencia el caso de Antonio Villas
Boas concluyendo que parecía estar diciendo la verdad. En su examen médico,
Fuentes señaló que a raíz de su encuentro el joven tenía dificultades para
dormir, que los primeros días vomitaba con frecuencia y apenas tenía ganas de
comer. Durante varios días tuvo picores en los ojos y una suave irritación.
Curiosamente tras el aparente ataque de insomnio de las primeras jornadas
durante aproximadamente un mes fue víctima de una pesada somnolencia.
Durmiéndose con extremada facilidad en cualquier hora del día. En varias partes
de su cuerpo aparecieron extrañas heridas y hematomas sin razón aparente. Los
principales síntomas fueron denunciados en los tres días posteriores al
encuentro, aunque tuvo secuelas durante meses. Algunos expertos están
convencidos que las molestias de Villas Boas fueron provocadas inequívocamente
por una exposición a una radiación desconocida a saber; migrañas, vómitos, insomnio,
falta de apetito, irritación en los ojos, manchas cutáneas, etc.
VIAJES A OTROS MUNDOS EN LA CIENCIA
FICCION…
Curiosamente
en 1905, mucho antes de producirse la experiencia vivida por Villas Boas, la
revista Tico Tico publicó, en varias entregas, la historia de ciencia ficción "Como Viagens
maravilhosas hacer Mundos Dr. Alpha nos DOS planetas", de Osvaldo Silva.
En dicha innovadora obra se describía a un personaje llamado Dr. Alpha, un prodigioso
inventor brasileño que construyó una curiosa nave espacial llamada “Meteor”.
Con su aeronave el científico era capaz de viajar por el espacio, visitando la
Luna, Marte y Júpiter. El relato era acompañado por varias ilustraciones donde
se podía apreciar la nave “Meteor” y el traje espacial del Dr. Alfa. Dicho
traje espacial recuerda, asombrosamente, a los descritos por el abducido
brasileño Villas Boas décadas después. Incluso en los dibujos que se publicaron
en la revista Tico Tico se observaban varios relojes en la pared de la nave
espacial del científico, y de igual forma, Villas Boas dijo a los ufólogos que
en el interior del OVNI había un extraño dispositivo como un reloj.
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El escritor brasileño ideó una estrafalaria maquina voladora... Villas Boas, de igual forma, describió un OVNI muy singular y nada convencional... |
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Los parecidos entre el traje espacial de la ficción y los trajes de los presuntos humanoides extraterrestres son extraordinarios. |
Además para
entender el componente sexual de la experiencia de Villas Boas, el investigador
Pablo Villarrubia, comentó al autor del presente reportaje, tras entrevistar a
familiares y amigos del testigo, que el joven agricultor era muy fogoso y
mujeriego en la época del incidente. Por lo que si seguimos las premisas de la
teoría de la Distorsión, además de los recursos ideográficos contenidos en la
psique del testigo (las ilustraciones de la revista Tico Tico) el agente
externo pudo utilizar el “vigor sexual” de Villas Boas para “enriquecer” su
experiencia de abducción alienígena…
Nota: El autor del reportaje quiere agradecer la colaboración del investigador heleno Thanassis Vembos.
JOSE ANTONIO CARAV@CA