miércoles, 1 de enero de 2020

LA INESCRUTABILIDAD DEL FENOMENO OVNI: EL ENGAÑO ENCUBIERTO




 
 


 

¿Qué son los OVNIS? ¿son artefactos físicos pilotados por seres, entidades o criaturas procedentes del espacio exterior? o ¿se trata por el contrario de un fenómeno cognitivo desconocido vinculado a la psique de los testigos?

Es interesante señalar que, sea o no cierto este segundo planteamiento, que causa pánico entre los entusiastas en los platillos voladores de tuercas y tornillos, el simple hecho de que la propia casuística nos haga replantearnos de tal manera la naturaleza de los OVNIS, indica claramente que estamos enfrentados a un paradigma mucho más complejo y difuso de lo que intuíamos en un inicio. ¿Como es posible que el estudio de los encuentros cercanos con OVNIS haya motivado mas de 300 hipótesis diferentes para explicar su origen y propósito? ¿qué nos dice esta confusión intelectual? ¿podría una civilización extraterrestre provocar tal caos en su manifestación ante los seres humanos y llevarnos a plantear tantas posibles respuestas?

Y es que, por ejemplo, en las mismas décadas de intensa actividad OVNI, también se produjeron, de forma paralela, centenares de encuentros con criaturas y seres desconocidos que vinculamos al paradigma ufológico simplemente porque los OVNIS eran protagonistas en los medios de comunicación, pero estas apariciones eran sumamente desconcertantes, tanto, o mas que los OVNIS, y no estaban asociadas a la visión de objetos voladores desconocidos ¿de qué se trataba?

Hay que tener claro, para no llegar a equívocos, que para defender la hipótesis extraterrestre debemos pasar por alto la mayoría de los encuentros con OVNIS y sus ocupantes. Debemos centrarnos exclusivamente en los avistamientos lejanos y en los ecos de radar y poco mas.

En cuanto accedemos a un amplio grupo de incidentes OVNIS de alta extrañeza, nuestras dudas se disparan de una forma alarmante. De tal manera, que hasta estudiosos como el Dr. Hynek no tuvieron mas remedio que admitir que el paradigma OVNI poco o nada tenía que ver con visitantes extraterrestres.  Y llegó a esta conclusión de una manera muy simple. Hynek profundizo en el análisis de los casos. Pero los entusiastas en los platillos voladores se defienden de estos heterodoxos planteamientos con argumentos alejados de lo que nos ofrece el verdadero estudio de los OVNIS. Muchos investigadores aseguran que el comportamiento de una civilización extraterrestre que nos llevara miles de años de evolución tecnológica seria incomprensible para la sociedad humana, incluso para nuestros científicos mas cualificados. Pero lo que estos supuestos especialistas olvidan o ignoran de forma premeditada, es que el contenido de la literatura OVNI es perfectamente entendible para nosotros, sin ningún problema, ni sesgo evolutivo. Lo que ocurre es que los incidentes no encajan en ningún lado, que es otra cosa muy diferente. Me explico.

¿Usted entiende que una extraña entidad descienda de un OVNI y golpee violentamente a un testigo? ¿Que un ocupante OVNI le diga a una persona que se va a producir un futuro cataclismo que no se cumple? o ¿que simplemente le pregunte donde ha aterrizado con su nave, o la hora del día que es? ¿es difícil de entender que varios pequeños humanoides salten desde el interior de un OVNI para darle una bofetada a un joven pastor? o ¿qué varios ocupantes de un OVNI se dediquen a tareas de reparación de su aeronave como si fueran mecánicos? ¿qué decenas de ocupantes desciendan de un enorme OVNI para inspeccionar un simple pozo en mitad el campo? o ¿para para recoger muestras de terreno que introducen en bolsas? ¿usted entiende todo esto? ¿le parece un comportamiento inescrutable? ¿complejo de entender? ¿Dónde está la parte incomprensible de todos estos casos? ¿dónde se atisba el comportamiento inconmensurable de una supercivilización alienígena? ¿en la bofetada que le dan a un testigo?, ¿en que utilicen herramientas como las nuestras para reparar su nave? ¿que arranquen plantas con sus propias manos? o ¿qué te pidan un poco de agua?

Por tanto, ha sido un gran engaño encubierto, defendido por multitud de investigadores, asegurar que los comportamientos de los ocupantes OVNIS, y en general todo lo relacionado con el fenómeno ovni, es incognoscible para nosotros, pobres mortales. Que nuestros visitantes nos llevan siglos de adelanto. Pero en realidad, el fenómeno resulta incompresible simplemente por una razón muy obvia, porque los casos son caóticos (sin ningún tipo de orden), ridículos y absurdos. Además, las narrativas (descripciones y contenido de los incidentes) se reinician en cada caso ofreciendo infinitas variantes de lo que puede ser una visita alienígena, pero siempre, y esto es lo mas importante de nuestro punto de vista, orbitando sobre conceptos humanos (exploración, avería, agresión, etc). No hay nada mas. Ni comportamientos inconmensurables, ni grandes incógnitas sin solución.  Han existido tantos aparentes elementos y acciones desconcertantes en esta ecuación como testigos han participado en la manifestación del fenómeno OVNI. Y es que cada individuo que ha participado en la conformación de este gigantesco paradigma ha ido añadiendo, en conjunción con un agente externo desconocido (que es el verdadero catalizador de las experiencias), multitud de detalles completamente subjetivizados y teatralizados (como ocurre en los sueños), y que, obviamente, no podemos encontrar repetidos en otros incidentes. Por lo que intentar unir en un gigantesco puzle todas estas piezas moldeadas de forma individual por cada testigo es casi imposible. Ya que cada individuo ha interpretado y desarrollado el concepto de la visitación alienígena de una forma muy particular y libre, adornándolo con factores socioculturales propios o de su entorno mas cercano.

Ha sido una utopía intelectual pensar o sospechar que los incidentes OVNIS eran grandes interrogantes para el intelecto humano. Los casos los entiende cualquiera, o sea, son relatos carentes de lógica, y que a lo que más se parece (aunque no lo sean) es a los delirios, los sueños o las alucinaciones (o sea narraciones caóticas, fantásticas y con cierto aire de absurdez). Y es por eso mismo que son esencialmente incompresibles desde nuestro punto de vista, ya que los queremos asociar al comportamiento de un fenómeno presuntamente orquestado por inteligentes astronautas extraterrestres y nada que lo que hemos registrado se ajustaba a esta premisa. Así de simple. Dejemos de engañarnos con falsos planteamientos que no se basan en la materia que estudiamos. Si dejamos de intentar ver lo que no son, veremos el verdadero fondo de las experiencias OVNIS. Su esencia.

Por tanto, si recapacitamos sobre la segunda posibilidad que establecíamos al principio de este texto, no parece tan descabellado pensar que este tipo de manifestaciones estén relacionadas con la psique humana y que, de alguna manera, un agente externo indeterminado está interrelacionando con nosotros para construir y escenificar unas fabulosas experiencias que tienen muchas semejanzas con procesos humanos conocidos como los procesos oníricos (aunque se trate de otra cosa diferente). Por tanto, la naturaleza parafísica del fenómeno OVNI (o sea la conjunción entre lo físico y lo psíquico descrito en infinidad de sucesos), podría estar determinada por la acción de la psique humana sobre un paradigma cognitivo, inducido por un agente externo, que se produce fuera de los márgenes de nuestra realidad cotidiana, y construye una nueva realidad sobrenatural ante nuestros ojos basada, sobre todo, en aspectos socioculturales. Pero en últimas instancias, al margen de su indudable realidad (aunque con matices) estas experiencias se están forjando sobre un nuevo marco espacio/temporal/cognitivo donde la presencia e interacción del testigo es fundamental para interpretar o decodificar el resultado final.

 




 




JOSE ANTONIO CARAV@CA

Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca.

domingo, 1 de diciembre de 2019

EL RESULTADO IMPREVISIBLE DE LOS ENCUENTROS CERCANOS CON OVNIS



 
 
 
 
¿Por qué las historias sobre OVNIs no se conectan en una trama global? ¿Por qué cada episodio OVNI parece único e irrepetible? ¿Por qué existen tantos tipos diferentes de extraterrestres? ¿Por qué algunos encuentros con OVNIs parecen alucinaciones? ¿Por qué los contactos con los tripulantes de los platillos volantes son absurdos y disparatados? ¿Por qué se registran fenómenos paranormales en las experiencias ufológicas?
A estas alturas de la investigación, tenemos claro que los encuentros cercanos con OVNIs no son producidos por eventos físicos usuales, o sea, los testigos no están observando el aterrizaje de una nave interplanetaria tripulada por científicos provenientes de una lejana galaxia. Es más probable que todo esto que hemos etiquetado y estudiado como encuentros cercanos con OVNIs sean, en realidad, fugaces visiones de una realidad ampliada, que a veces es perceptible para algunas personas. Y es que desde los albores de la humanidad se ha especulado con la existencia de unos “reinos invisibles” habitados por unos seres o entidades intermedias entre los Dioses y los demonios, que son capaces de entablar diálogos y relaciones con determinadas o elegidas personas. Todas las culturas de la tierra poseen abundantes tradiciones orales y escritas, enmarcadas en los ritos chamánicos, místicos o mágicos, que describen los encuentros con estas realidades alternativas y sus “habitantes”. Pero lo más curioso de esta cuestión, a tenor del variopinto folklore registrado, es que, aun conservando algunas líneas estructurales comunes (dioses/demonios/reinos ocultos), todas estas tradiciones “mágicas” parecen desarrollarse de forma distinta, según el individuo o cultura que la perciba. Lo que indicaría que la percepción y contacto con este fenómeno tiene que sufrir algún tipo de “influencia” o “decodificación” por parte de la psique de cada testigo que la hace sustancialmente distinta a la de otra persona. Y es la principal causa  de que estos paradigmas tengan una pátina tan personal e intransferible a la hora de confrontarse entre ellas. Hay que tener en cuenta, como punto vital de nuestras investigaciones, que en la mayoría de ocasiones, las visiones y contactos con estos “reinos invisibles” o sus “moradores” no se realizaba de forma física, sino que los diferentes “iniciados” lo hacían a través de trances, sueños o visiones, o sea, en un amplio espectro de estados mentales alterados. Por lo que más que viajes o encuentros físicos, estas experiencias eran potentes y reveladoras vivencias psíquicas (espirituales) para sus protagonistas. En el caso de los encuentros cercanos con OVNIs, la principal y quizás única diferencia importante para nuestro estudio, con las tradiciones “mágicas” antes expuestas, es que, en este caso, “algo” desde esa “otra” realidad establece un “puente” de contacto entre ambos mundos. Abriendo una fisura, por la que esos “reinos invisibles” pueden acceder, parcialmente, a nuestra realidad. No nos hallamos ante un brujo, chamán, iniciado o religioso que pretende acceder voluntariamente a un estadio mental que le permita acceder a un contacto con sus dioses o ingresar en sus “reinos”. En el fenómeno OVNI estamos ante otro escenario. Por lo menos aparenta que la “visión” se halla incrustada en mitad de nuestra realidad cotidiana. Por tanto, la casuística que hemos registrado en 70 años, sería el resultado de una irrupción, súbita e inesperada, por parte de los testigos, en esta realidad ampliada que de alguna manera se «retroalimenta» de su inconsciente para plasmarse ante sus ojos. En la cuestión OVNI, y probablemente en otras del índole de las denominadas anomalías, un “agente externo” desde ese universo desconocido, por razones que quizás tengan que ver con la conformación cerebral/neuronal de los testigos, decide establecer un contacto directo entre ambas realidades a través, precisamente de la psique de las personas. Por tanto, los testigos no son conocedores de lo que va a ocurrir y están sujetos a modificar el fenómeno, de una manera mas amplia y desconcertante, que aquellas personas que tienen un interés y propósito preconcebido en sus contactos.












Pero ¿cómo se produce esto? Estas experiencias se originan cuando el “agente externo” (un tipo de una “entidad psíquica”) que habita en esta porción de realidad oculta a nuestros sentidos ordinarios, interacciona con la psique de los testigos, y es capaz de fabricar «capas» dimensionales efímeras, en la frontera entre ambos universos, que contienen los elementos descritos por la mitología OVNI. Y esto es provocado por la interferencia que produce la psique humana en lo percibido.  Y es que, al igual que los “psiconautas” interfieren en el contenido de sus visiones sagradas o mágicas, los testigos con la información contenida en su inconsciente, aportan, sin ser consciente de ello, casi todo el material “visual/narrativo” que va a configurar el contenido de la experiencia ufológica. Ya que la psique de los observadores, al ingresar momentáneamente en esta realidad, logra traspasar las barreras de la conciencia ordinaria, lo que le permite, entre otras cosas, construir y añadir elementos en un escenario que se erige en una zona fronteriza entre ambos universos. Y es que bajo ese «influjo psíquico» los testigos pueden interaccionar con esa otra realidad ampliada, de una forma totalmente diferente a la conocida, creando su contenido en ese mismo momento de forma instantánea sin tener nada previsto. Por esa razón, los contenidos son altamente creativos, maleables e impredecibles. Y es por eso también, que las experiencias anómalas se manifiestan en un abanico tan amplio de representatividad (fantasmas, apariciones marianas, OVNIs, etc.), ya que el contenido arquetípico, cultural, folclórico, social, etc. del imaginario humano es tan amplio y rico en detalles y matices, que ofrece un campo de “actuación” casi infinito.

Los OVNIs son una nueva metáfora, una nueva forma de expresión de esta realidad ampliada para mostrarnos la existencia de un universo psíquico de amplias repercusiones para la conciencia humana. Los platillos volantes son reactualizaciones de mitos y folklores antiguos, pero que conservan el mensaje interno: 1.- Existen otras realidades 2.- Hay otras formas de vida. Solo la apariencia externa del fenómeno se transforma a medida que la civilización humana avanza, ya que, de otra forma, bajo otros “ropajes”, el portador del mensaje no estaría a la altura que espera el individuo. Y como la participación de las personas determina muchos aspectos de sus experiencias, es probable que lo visualizado se adecue a los pensamientos reinantes. No obstante, en esta misma época, en otro contexto cultural, el agente externo puede manifestarse utilizando roles mas arcanos y primitivos. Todo depende del testigo, como catalizador de estas realidades, edificará una construcción mental adecuada a sus intereses, que sea la portadora del mensaje. Aunque, como hemos registrado, en la mayoría de ocasiones los testigos no son capaces de integrar totalmente su experiencia anómala en su vida cotidiana, y comprender realmente el sentido y la trascendencia de lo percibido.
La tecnificación de la sociedad y el alejamiento cada vez mas profundo de las raíces humanas, conlleva que estos puentes, entre ambos universos, sean más difíciles de establecer. Los encuentros incitados por el agente externo tienden a desaparecer en función que los individuos, las llaves necesarias para establecer estas conexiones estén mas alejados de ciertas frecuencias mentales. Al fin y al cabo, hablamos de la evolución de la conciencia y la existencia de otros niveles de realidad. Quizás algún día la ciencia de forma analítica pueda explicar algunas de estas cuestiones, pero de lo que cabe duda, es que hemos elegido el camino mas largo y mas frio…










JOSE ANTONIO CARAV@CA


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viernes, 1 de noviembre de 2019

DISTORSION: AL ENCUENTRO DE UNA REALIDAD COGNITIVA DESCONOCIDA




 
 
 
 
Si los encuentros cercanos con OVNIs son producto de una elaborada "arquitectura psíquica" surgida de las entrañas de la psique humana en colaboración con un agente externo desconocido, podríamos argumentar que todo lo visualizado en una experiencia OVNI, aunque pueda tener una realidad física, es una especie de «sueño lucido inducido», donde todo lo manifestado, ocupantes de los platillos volante incluidos, no tiene una existencia real e independiente después de producirse este fenómeno. Esto quiere decir que las conversaciones con los tripulantes y las acciones de estas entidades son solo elaboraciones psíquicas surgidas de la interacción conjunta entre el agente externo y el inconsciente del testigo. Y esto indica claramente que no estamos sujetos a unas manifestaciones (seres, dioses, angeles, demonios...) que nos quieres manipular, o inculcar algún tipo de creencia. Estamos siendo víctimas de un paradigma ancestral relacionado con la conciencia humana, donde el filtro cultural influye en lo observado. Pero no desde el punto de vista que la psiquiatría o psicología nos quieren indicar. Y es que este fenómeno asociado a la psique humana se manifiesta/expresa mediante una quimérica escenografía visual donde los «habitantes» de esta otra realidad, en realidad son resortes y mecanismos psíquicos, como los personajes de nuestros sueños, que nos muestran la existencia de un universo cognitivo, tal real y trascendente, como el universo "cartesiano" que nos rodea. Probablemente las fronteras actuales de nuestro entendimiento cognitivo estén delimitadas por nuestra férrea y mecanicista manera de entender la realidad.



Es probable que los denominados encuentros cercanos con OVNIs se produzcan en una zona fronteriza con una realidad ampliada desconocida (o universo paralelo A+B). Una dimensión, desde la cual el Agente Externo se manifiesta y comunica con los seres humanos a través de diferentes representaciones arquetípicas y culturales. En esta zona fronteriza, entre nuestra realidad (A) y la realidad ampliada (B) se registran importantes alteraciones de nuestro espacio y tiempo y nuestra psique experimenta fenómenos psíquicos desconocidos.






Más allá de los conceptos ampliamente aceptados por nuestra ciencia existe otra dimensión que nos conecta directamente con un universo ancestral, donde el lenguaje simbólico, atávico y arquetípico nos conecta con la naturaleza y nuestro ser primordial. Es muy probable que las iniciaciones chamánicas, el folklore de muchos pueblos, las religiones y lo mitos estén basados y construidos sobre esporádicos contactos con esta nueva realidad, donde las capacidades psíquicas humanas se revelan en su máxima amplitud. Las revelaciones desde esta nueva realidad son portadas por "emisarios" surgidos de la propia colectividad humana que se expresan en el lenguaje simbólico de los sueños y la creatividad. Las "etiquetas/definición" de estas “entidades/emisarias” (extraterrestres, duendes, hadas, ángeles, etc.) son producidas y surgen de nuestra propia participación inconsciente en la elaboración de un "puente" que nos introduce en esta nueva realidad cognitiva. Y es precisamente en este "puente" donde se origina el "mundis imaginalis" que nos puede llevar hasta un conocimiento que sobrepasa nuestro entendimiento, o podemos quedarnos estancados, extasiados por nuestros sentidos, elaborando artificiosos mitos creados a partir de estas "visiones". El agente externo es un “resorte” inteligente, un mecanismo de una conciencia cósmica (¿inconsciente colectivo?), un “barquero” que nos quiere llevar al otro lado de la orilla, donde quizás aguardan muchos secretos de nuestra propia existencia.

Por lo que los encuentros cercanos con OVNIs y demás manifestaciones anómalas con diferentes entidades y criaturas, no sería otra cosa que "ruido" provocado por nuestra propia conciencia, que nublada por numerosos estereotipos socioculturales/religiosos/filosóficos, producto de nuestro miedo a este nuevo estadio mental, nos hace crear toda una rica mitología en seres fantásticos y desconocidos. Como si las interferencias de nuestros contactos fueran la última realidad expresada por este nuevo universo. Ya que nuestra psique cuando se halla frente a este paradigma, en dicho puente, es capaz de construir (con un alto grado de imaginería y creatividad) una nueva realidad paralela que nos parece real e incuestionable. Sin saber que la verdadera realidad cognitiva que nos aguarda al otro lado es mucho mas profunda, sabia y natural de lo que imaginamos.










JOSE ANTONIO CARAV@CA


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martes, 1 de octubre de 2019

TEORÍA DE LA DISTORSIÓN: DE LO GLOBAL A LO INDIVIDUAL

 









Incluso si mañana una nave espacial extraterrestre aterrizara en los jardines de la Casa Blanca ante el objetivo de miles de teléfonos móviles, y se confirmara oficialmente la existencia de vida fuera de nuestro planeta, aún nos sería muy complejo explicar los miles de incidentes de OVNIs reportados en las últimas 7 décadas. Y es que el fenómeno OVNI presenta varias incógnitas que serían difíciles de resolver, a pesar de que tuviéramos sobre la mesa la certeza de la realidad extraterrestre.  Sobre todo, porque en sus numerosas apariciones los OVNIS presentan aspectos aparentemente irreconciliables con nuestra ciencia, ya que parecen ser fenómenos mitad físicos y mitad psíquicos, y se manifestaban en una borrosa frontera entre lo real y lo imaginario.
¿Pero por qué decimos esto? Si hacemos caso de los informes acopiados por los investigadores tenemos, aparentemente, cientos de razas alienígenas diferentes en altura, apariencia física, vestimenta, etc., visitándonos, además de una flota de «platillos voladores» de las formas y tamaños más diversos y extraños. Por no mencionar el absurdo y desconcertante comportamiento mostrado en innumerables ocasiones por la elusiva tripulación de OVNIs que parecen estar locos o tienen un gran sentido del humor. Como si este galimatías intergaláctico no fuera suficiente, los ufólogos no han sido capaces de componer una trama global que pueda unir en una sola y coherente historia al menos una docena de estos incidentes, y además, los casos en los que se registran percepciones extrasensoriales, contactos telepáticos, sueños extraños, fenómenos paranormales, poltergeist, etc., confunden y diluyen completamente nuestra percepción inicial y simplista de la cuestión. Es como si el fenómeno OVNI se reiniciara en cada episodio mostrando variaciones infinitas e impredecibles del mismo concepto; la visitación alienígena. ¿Pero a qué nos enfrentamos? ¿Estamos tratando con astronautas extraterrestres o con otra cosa?
Decenas de investigadores señalan que el paradigma OVNI tiene poco o nada que ver con la hipotética presencia de extraterrestres en nuestro planeta, y que los informes nos ofrecen una multitud de pistas que indican que el fenómeno tiene un extraordinario componente «psicológico» incrustado en él. Y profundizando en esta premisa, la Teoría de la Distorsión quiere ir más allá, diseccionando los casos e intentando encontrar pistas ocultas. Y después de un análisis detallado de cientos de eventos, hemos concluido que los encuentros cercanos de OVNIS son el producto de una elaborada «arquitectura psíquica» que surge como consecuencia de la conexión entre un agente externo desconocido y la psique de los testigos. Y como resultado de esta conexión se «proyecta» una imagen tridimensional, indistinguible de la realidad que la rodea, que puede interaccionar (en ocasiones) físicamente con el medio que la rodea y ser observadas por mas personas.
Aunque debemos tener claro que la mayor parte de esta escenografía se construiría a partir del material psíquico que el agente externo extrae de la psique de los observadores (recuerdos, aficiones, cultura, etc.). Por lo tanto, si estamos ante algún tipo de proyección, esto explicaría, para empezar, por qué la mayoría de los incidentes son intangibles y de apariencia efímera, donde los «ocupantes» y sus «artefactos» no dejan rastros y pueden pasar a través de los objetos.
 
La casuística OVNI está repleta de incidentes diferentes
 
 
 
 
Los eventos OVNIs son impredecibles más allá del esquema interno básico que se registra en casi todos los incidentes: «algo» se verá en el cielo, aterrizará y de este «algo» descenderán sus ocupantes. Pero poco más se puede anticipar, ya que el contenido de las experiencias será «estéticamente» diferente de una narrativa a otra, ya que los personajes (humanoides, entidades, ocupantes...) y objetos (platillo volador, trajes, pistolas...) involucrados en la proyección se crean y modifican por la participación individual de cada testigo.
Por lo que si se trata de una proyección «fabricada» en el momento mismo de la conexión con el agente externo, nada de lo que ocurrido durante una experiencia OVNI obedece a una realidad empírica, ni tiene continuidad física en nuestro universo después de finalizado el encuentro. En otras palabras, los humanoides, la nave y las acciones registradas en un episodio de OVNI no tienen una existencia real, más allá de su presencia efímera durante la proyección ante los testigos. Y, por lo tanto, nada de lo reportado se repetirá exactamente en otro evento OVNI, simplemente porque nada de lo representado existe fuera de la «proyección» creada exclusivamente para la ocasión. Y en un próximo encuentro con OVNIs, al cambiar la «fuente» (el testigo) de la que emergen los principales elementos visuales que componen la proyección, la experiencia casi se reiniciará desde cero. Los investigadores de OVNIs sólo pueden estudiar el «durante», ya que el «antes» y el «después» de la proyección simplemente no existen.  Y es por este «mecanismo psíquico» que, hasta la fecha, no hemos podido establecer muchas conjeturas sólidas sobre los OVNIS, ya que su acción es espontánea, no premeditada, y de hecho orquestada, no por el fenómeno en sí, sino por la creatividad de cada testigo que interactúa con el agente externo.  Todo se «crea», «gestiona» y «proyecta» en el mismo momento de la conjunción de la psique humana con este detonador desconocido, desde la estética de los presuntos alienígenas hasta su comportamiento.
En cada episodio ufológico asistimos a la reanudación del concepto de «visita extraterrestre» bajo la «óptica» particular de cada testigo que modifica en gran medida el esqueleto interno que define este paradigma (nave extraterrestre y ocupante). Además su componente marcadamente absurdo, bautizado por el brillante investigador Ignacio Darnaude como un «teatro cósmico», con acciones y diálogos carentes de lógica, sería la consecuencia de esta construcción psíquica que se desarrollaría en un proceso similar al que se reproduce durante nuestras etapas del sueño. Y no tendrían ningún otro significado trascendental ni oculto, más allá de ser el resultado de un elaborado proceso psíquico compartido. Por lo tanto, como conclusión general  podemos decir que los encuentros cercanos con OVNIS son fenómenos impredecibles, por lo que ha sido un grave error analizar y comparar la casuística OVNI en su conjunto, ya que presenta claramente episodios absurdos y desconectados, debido a que el verdadero significado de estas experiencias sólo puede ser interpretado/decodificado a nivel individual, caso por caso, teniendo en cuenta la influencia inconsciente del testigo en su conformación. Sólo entendiendo que estamos tratando con experiencias globales (que se pueden dar en cualquier parte del mundo), pero subjetivadas por la participación activa de la psique individual de cada testigo, comenzaremos a eliminar parte del misterio de estos encuentros.
La presencia o no presencia de materia en los incidentes, que provoca huellas o efectos cuantificables en el medio ambiente o en las personas, estaría determinado por la capacidad de cada testigo de «intensificar» su encuentro para que partes del mismo sean aparentemente reales.
 
Y si el fenómeno OVNI obedece a algún tipo de proyección que nos está sumergiendo en un universo «irreal»
 
 
 
 
 
¿Y qué o quién origina este fenómeno? En cuanto al origen de estas manifestaciones, podemos decir que, a lo largo de los siglos, bajo diferentes etiquetas, los seres humanos han tenido diversos encuentros con criaturas, entidades y seres desconocidos (demonios, ángeles, hadas, demonios, apariciones marianas, criaturas monstruosas, etc.) que probablemente obedecen a este mismo paradigma, que se ha ido modificando a lo largo del tiempo. Y esta modificación o evolución en su apariencia externa no es producto de un camuflaje perpetrado por el propio fenómeno, sino que es el fruto de la exclusiva participación del ser humano en su creación. Como no puede ser de otra manera, todas las apariciones, en sus diferentes contextos históricos, son sincrónicas con los intereses, avances y cultura de la época. De la misma manera que la información obtenida de estas manifestaciones no deja de ser una mera distorsión de conceptos e ideas humanas. El agente externo sirve como un catalizador perfecto para que nuestra psique tenga «contactos» esporádicos con otra realidad que escapa normalmente a nuestros sentidos ordinarios. Desde esas dimensiones inexploradas, que coexisten con las nuestras, el denominado «agente externo» estaría tratando, a través de múltiples y diferentes contactos, de comunicarse con los seres humanos (individualmente) para mostrarnos aspectos latentes de nuestra conciencia, o tal vez simplemente servirnos como un guía encubierto hacia un vasto y desconocido universo cognitivo.
Pero hasta ahora, la gran mayoría de las ocasiones, sólo estamos percibiendo las «inferencias» causadas por nuestra inmersión incontrolada en este viaje a las profundidades del otro lado.
 
 
 
 
 




JOSE ANTONIO CARAV@CA


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lunes, 2 de septiembre de 2019

DISTORSION: LA TEORIA QUE LO CAMBIA TODO







¿Qué pasaría si el fenómeno OVNI fuera algo radicalmente diferente de lo que pensamos? ¿Y si este paradigma obedeciera a otras causas muchas más complejas y enigmáticas que las ofrecidas, hasta el momento, por la hipótesis extraterrestre (HET)?

Y es que los archivos de los investigadores no ofrecen dudas. Hay preguntas que la HET no puede resolver. Los miles de encuentros con estas misteriosas manifestaciones describen una casuística que prácticamente es infinita en cuanto a tipología de los supuestos ocupantes de los platillos volantes, y otro tanto con la forma de sus «naves espaciales». Como si existiese un tipo de «extraterrestre» por cada persona que denuncia su aparición. Por no hablar que, los incidentes mas próximos con el fenómeno y las supuestas conversaciones con las entidades que «pilotan» estos artefactos, están repletas de incongruencias y sin sentidos.  De un autentico galimatías incomprensible. Y por si fuera poco, hay multitud de informes donde se registran percepciones extrasensoriales, contactos telepáticos, extraños sueños, fenómenos paranormales, poltergeist, etc. que desdibujan por completo nuestra perspectiva inicial y simplista de la cuestión ufológica desde la óptica «extraterrestre».

EN EL INTERIOR DE LOS ENCUENTROS CERCANOS

Lo primero que nos demuestra un análisis profundo y desapasionado de los avistamientos OVNIs es que nos enfrentamos a un paradigma mitad físico y mitad psíquico. Como si estos «objetos» y las «entidades» que los acompañan, estuvieran manifestándose en una difusa frontera entre lo real y lo imaginario. Entre posible y lo sobrenatural. Además, pese a lo que se pueda creer los casos OVNIS en su conjunto no ofrecen una trama coherente que se pueda rastrear en el tiempo ni en el espacio, sino más bien todo lo contrario. Son sucesos que, aun compartiendo el mismo trasfondo, la supuesta visitación extraterrestre, se desarrollan de forma independiente y con elementos propios e intrasferibles. Ya que en la mayoría de las ocasiones las descripciones de los ocupantes, enseres y naves no vuelven a encontrarse o repetirse en otro testimonio OVNI. Pero ¿es esto posible? ¿Qué nos indica todo esto? Pues sencillamente que los avistamientos OVNIs son eventos imprevisibles más allá del esqueleto básico que anotamos en casi todos los incidentes; que se verá «algo» en el cielo, que aterrizará y de que este «algo» descenderán sus ocupantes. Pero poco más se podrá anticipar, ya que el contenido de los encuentros será «estéticamente» diferente de una narración a otra, al verse transformados por completo los personajes (humanoides, entidades, ocupantes…) y objetos (platillo volador, trajes, escafandras, etc). ¿Y por qué se produce esto? Pues porque la psique de los observadores influye determinantemente sobre el paradigma observado. Estas manifestaciones son totalmente permeables a la presencia de los testigos, y se «transfiguran» en función de aspectos concretos socio/culturales asociados a los individuos que protagonizan este tipo de experiencias.

LA TEORIA DE LA DISTORSIÓN

La Teoría de la Distorsión defiende que un «agente externo» desconocido contacta/conecta con la psique de los testigos, en el momento previó a la aparición de un OVNI, para proyectar una especie de imagen tridimensional, indistinguible de la realidad que la arropa, donde estará representada toda la escena de la visitación extraterrestre, platillos volantes y ocupantes incluidos. Aunque hay que tener claro, que la mayor parte de esta escenografía se construiría, a partir del material psíquico que el agente externo extrae de la mente de los observadores (recuerdos, hobbies, cultura, etc.). Por lo que estaríamos frente a una impresionante «arquitectura psíquica» (no confundir con una alucinación, sugestión, trastorno mental, delirio, histeria colectiva, etc.) de naturaleza y finalidad desconocida. Por tanto, esto explicaría, de entrada, porqué la mayoría de incidentes son intangibles y de apariencia efímera, donde los «ocupantes» y sus «máquinas» no dejan huellas y pueden atravesar los objetos sin problemas. Para el testigo y demás observadores que lo acompañen, esta imagen será real, concreta y nada la distingue de la realidad que la rodea. Además, los «personajes» de esta proyección interaccionan con el testigo, y el medio como si realmente estuviera allí.  Y es que al tratarse de una proyección «fabricada» en el mismo momento de la conexión con el «agente externo», nada de lo sucedido durante una experiencia ovni obedece a una realidad empírica, ni tiene una continuidad física en nuestro universo después de que el encuentro haya concluido. O sea, los humanoides, la nave y las acciones registradas en un episodio ufológico no tienen una existencia real, más allá de su efímera presencia durante la proyección ante los testigos. Y, por tanto, nada de lo reportado volverá a repetirse exactamente en otro evento ovni. Sencillamente porque nada de lo manifestado existe fuera de la «proyección» creada para la ocasión. Y en un próximo encuentro ovni, al cambiar la «fuente» (el testigo) de donde surgen los principales elementos visuales/estéticos que conforman la proyección, la experiencia se reinicia casi desde cero. Por lo que los investigadores solo podemos estudiar el «durante», ya que el «antes» y el «después» a la proyección, simplemente, no existen.  Y es por este «mecanismo psíquico» por lo que hasta la fecha no hemos podido establecer muchas conjeturas sólidas sobre los ovnis, ya que su actuación es espontanea, no premeditada, y orquestada en realidad, no por el propio fenómeno, sino por la creatividad aportada por cada testigo que interacciona con el agente externo. Todo se «crea» y se «proyecta» en el mismo momento de la conjunción de la psique humana con este detonador ignoto, desde la estética de los presuntos alienígenas hasta su comportamiento. En cada episodio ufológico asistimos al reinicio del concepto «visitación extraterrestre» bajo la particular «óptica» de cada testigo que modifica hasta el infinito el esqueleto interno que define este paradigma (nave extraterrestre y ocupante). Solo entendiendo que son vivencias globales, pero subjetivizadas por la participación activa de la psique de cada testigo, despojaremos de todo misterio estos encuentros.  La presencia de materia o no en los incidentes, que provoca huellas o efectos cuantificables sobre el medio o las personas, estaría determinado por la capacidad de cada testigo, de «energetizar» su encuentro para que partes o la totalidad de la manifestación creada en conjunto con el «agente externo» fueran físicas. Pero ¿qué o quién origina este fenómeno?

EL «AGENTE EXTERNO»

Sobre el origen de estas manifestaciones podemos decir que, a lo largo de los siglos, bajo diversas etiquetas, el ser humano ha protagonizado diversos encuentros con criaturas, entidades y seres desconocidos (daemones, ángeles, hadas, demonios, criaturas monstruosas, etc.) que probablemente obedecen a este mismo fenómeno, que se ha ido modificando con el paso del tiempo. Y esta modificación o evolución en su apariencia externa no obedece a un perfecto camuflaje del fenómeno, sino que es fruto de la propia participación del ser humano en su creación. Ya que como no puede ser de otra manera todas las apariciones, en sus distintos contextos, son sincrónicas con los intereses, avances y cultura de la época. De la misma manera que las informaciones obtenidas de estas manifestaciones no dejan de ser meras distorsiones de conceptos e ideas humanas. El «agente externo» sirve como perfecto catalizador para que nuestra psique pueda tener esporádicos «contactos» con otra realidad que se nos escapa a nuestros sentidos ordinarios. Desde esas dimensiones inexploradas, que coexisten con las nuestras, el «agente externo» estaría intentando a través de múltiples y diferentes contactos comunicarse con los seres humanos (de forma individual) para mostrarnos aspectos dormidos de nuestra conciencia, o quizás, tan solo servir de guía encubierto de un vasto y desconocido universo cognitivo. Pero hasta ahora solo estamos percibiendo las «interferencias» provocadas por nuestra inmersión no controlada en este viaje a las profundidades del otro lado…

 
 
 

JOSE ANTONIO
CARAV@CA

Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca



jueves, 1 de agosto de 2019

DISTORSIÓN: UNA NUEVA VISIÓN DE LOS ENCUENTROS CON AMIGOS IMAGINARIOS



 
                                                                                                                                         (Artículo de Rich Reynolds, investigador OVNI: José Antonio Caravaca’s Distortion Theory!)
 
Cuanto más leo sobre las manifestaciones paranormales y las intrusiones de algunos iconos religiosos en la percepción consciente, junto con las visiones de humanoides de los testigos de los OVNIS, que tan manifiestamente han sido recogidas por Albert Rosales en su serie de libros titulados «Humanoides» y que también se encuentran en internet, junto con los casos recogidos por José Caravaca para sus presentaciones teóricas a través de sus libros y sitios de Internet, más convencido estoy, de que la teoría de José - y no sólo debe considerarse una hipótesis por más tiempo - está en algo, en algo muy significativo. Como una vez fui candidato al Seminario, estoy imbuido de una pátina católica (religiosa).
Pero mis inclinaciones espirituales no me han impedido escudriñar los aspectos periféricos de las llamadas intervenciones y tradiciones divinas. Después de haber jugado durante mucho tiempo con la idea de que esta realidad es un juego de Dios, y ahora con la ciencia y los tipos filósofos que impulsan la idea de que los humanos estamos en una existencia creada por Matrix - la creación simulada de un jugador de una realidad virtual - puedo ver esta idea como una posibilidad, incluso una plausibilidad.
Algunos amigos míos, como Jacques Vallée sugieren abiertamente que los OVNIs son una construcción de un «Otro» -algo fuera de nuestra realidad normal. Otros compañeros opinan que los OVNIs y lo paranormal son «eventos» creados por algo más allá de nuestra conciencia o realidad cotidiana. Pero la teoría de José está llena de puntos de referencia y construcciones psicosociales que explican, para mí y para otros, las casualidades neurológicas o psicológicas, e incluso las ideas de José desarrollan las «explicaciones» del mándala/arquitectura de Jung. El libro del que hablé anteriormente en este blog -Compañeros invisibles- investigó muchas «experiencias» de niños que dicen que se han conectado con "amigos" (compañeros) invisibles pero reales, no imaginados. El autor e investigador J. Bradley Wigger, y su equipo, proporcionan una plétora de ejemplos de encuentros infantiles con: dioses (así denominados), difuntos, ángeles, metamorfos y otros habitantes del mundo paranormal que Nick Redfern presenta a menudo en sus libros y entradas en Internet.
Cuando se les pide que hagan dibujos de sus compañeros invisibles, los niños crean imágenes que imitan las observaciones de testigos de OVNIS, cazadores de fantasmas y adeptos religiosos e incluso a los retratos realizados por «locos».





 

(Para mí, como saben, las divagaciones y el «arte» de los que se dice que están locos son en realidad interpretaciones de la realidad que los esquizofrénicos y otros "lunáticos" designados han ofrecido a lo largo de los años, pero los psiquiatras y la ciencia médica en general consideran que estas personas que descubren o experimentan anomalías tan «irreales» son en realidad enfermos mentales, una categoría mental que Thomas Szasz ha puesto en tela de juicio en muchos libros y foros, uno de sus libros: Esquizofrenia: El Símbolo Sagrado de la Psiquiatría - una lectura obligada para aquellos que creen, como yo, que la «locura» no es un trastorno neurológico o mental, sino una entrada a la otra realidad que colinda con nuestra realidad cotidiana, la realidad normal.)
Bradley Wigger ha proporcionado, en su libro de la página 217, notas anotadas (una bibliografía) como apéndice que complementa su estudio. Hay 15 libros y estudios revisados por colegas, que no voy a enumerar aquí, pero que anotaré en un comentario si se me pregunta. La presentación de los estudios de Wigger por colegas del Instituto de Psicología Cognitiva y Evolutiva de Oxford - The Cognition, Religion, and Theology Project (El Proyecto de Cognición, Religión y Teología) - muestra cómo piensan los niños, usando la «lógica» y un tipo de imaginación empírica y sofisticado. Además, los estudios confirman mi opinión sobre los informes de OVNIs de niños que esbozan un presunto avistamiento de OVNIs, algunos señalados en este blog. Los niños no mienten, aunque algunos escépticos de los OVNIS creen que falsean sus testimonios al percibir de forma errónea la realidad o al estar guiados por preguntas y comentarios tendencioso de los encuestadores que colorean sus relatos de lo que creen que vieron. Si un niño dice que vio un OVNI o alguna entidad surgir de una nave u objeto, tiendo a pensar que podemos tomar su testimonio como relativamente honesto y verdadero. Y cuando un niño dice que está experimentando o ha experimentado tener un encuentro con una entidad o «compañero» (amigo), que nadie más puede ver o percibir, les tomó la palabra como lo hace el reverendo Wigger y su equipo. (Los niños que presenciaron los milagros de Fátima son de ese tipo.) Algunos de los llamados «Compañeros Invisibles» se asemejan a los dibujos hechos de seres humanoides que supuestamente están arribando de sus OVNIS; entidades vistas en la oscuridad (Bigfoot); demonios y/o entidades espirituales/religiosas: Innumerables historias de todos los textos religiosos describen seres que surgen de la nada o que son vistos sólo por unos pocos elegidos; por ejemplo, chamanes, élites, aquellos que están en éxtasis febril, santos, etc.
Profundizar en la teoría de José Caravaca aclara, a mi juicio, la realidad neurológica (empírica) de lo que se ha reportado: seres surgidos de OVNIs o de ninguna parte parecen aparecer e interactuar con testigos. José postula que un «agente externo» produce el escenario descrito por los testigos de OVNIs o los encuentros de Big Foot (así como las apariciones de fantasmas, etc.), y las apariciones marianas.
El «agente externo» utiliza una «agencia interna» -un mecanismo neurológico o biológico cerebro/mente- para inmiscuirse en la mente del testigo, haciéndole creer que está involucrado en un acontecimiento material y real, y el «agente externo» llega incluso a crear alteraciones físicas, con materia, en el lugar de la experiencia. Estoy convencido de que esto es exactamente lo que ha sucedido en la mayoría de los encuentros de OVNIS en los que participan entidades o un OVNI. La pregunta entonces es saber ¿por qué?
¿Por qué la gente tiene estas experiencias con OVNIS? ¿Por qué algunas personas creen que han sido abducidas por criaturas extraterrestres (ET)? ¿Por qué algunos ven a la Virgen María, al Big Foot o al monstruo del Lago Ness?  ¿Por qué los niños tienen «amigos» descritos como compañeros invisibles? José nos ha dado el proceso. Ahora tenemos que encontrar el propósito de este proceso.

Esta puede ser la parte mas difícil de la cuestión.

N.B. Tendré más, en breve, sobre el libro de Wigger y la visión de José sobre la simulación de la realidad controlada por el gran «diseñador», con la que creo que se ha tropezado.
 
 
 
 

 
RICH REYNOLDS
Copyright 2019, InterAmerica, Inc.
 
 
(Articulo reproducido originalmente en la web UFO CONJECTURES)

sábado, 6 de julio de 2019

DISTORSION: ¿SE PUEDE MANIPULAR LA REALIDAD?







No sería descabellado pensar que algunos de los especialistas encargados del estudio gubernamental de los platillos volantes en los Estados Unidos, hubiesen llegado a unas conclusiones similares a las que planteo en mi Teoría de la Distorsión. O sea, que el fenómeno OVNI tiene un elevado componente mental y que los testigos “modifican” y “construyen”, en colaboración con un agente externo desconocido, las experiencias ufológicas en virtud de su información inconsciente, mostrándolas en una especie de proyección tridimensional que puede interaccionar físicamente con el medio que les rodea. Por tanto, es muy posible, siguiendo esta línea especulativa, que estos grupos de investigación hayan realizado diferentes experimentos para comprobar hasta qué punto pueden provocar la aparición o irrupción de este “agente externo” en nuestra realidad y hasta qué punto pueden modificar las experiencias OVNIs.
El objetivo de estos ensayos sería verificar si puede modificar la estructura interna de los encuentros OVNIs con la implantación de experiencias falsas, cuya única finalidad sería servir de detonante para que fueran imitadas de forma inconsciente por otras personas. Para ello, habrían recreado diferentes episodios OVNIs ficticios, con la ayuda de varios escenarios; con testigos manipulados, noticias falsas divulgadas en la prensa, proyección de “imágenes” para crear falsos encuentros ufológicos, operaciones de control mental, etc. Incluso, es muy probable que en el curso de estas experimentaciones de manipulación psicosocial se pudiera haber “promovido” la hostilidad o agresividad del fenómeno hacia los observadores para comprobar su uso como un arma. Y todo con el fin de probar, si estos incidentes creados exprofeso para la ocasión pueden “contagiarse” a la población, creciendo de forma independiente y exponencial, dando a luz a nuevos paradigmas dentro del fenómeno OVNI. Para concluir recordamos una de las conclusiones del polémico programa gubernamental de investigación OVNI: "Aerospace Advanced Space Studies" (BAASS) (2018) que parece confirmar estos planteamientos: "Uno de los mayores éxitos de BAASS fue la adopción del enfoque novedoso de utilizar el cuerpo humano como un sistema de lectura para diseccionar interacciones con el fenómeno OVNI. Este nuevo enfoque tuvo como objetivo eludir la creciente evidencia de engaño y subterfugio por el fenómeno OVNI en el sentido de que múltiples testigos presenciales ubicados en la misma vecindad frecuentemente informaron haber visto eventos muy diferentes. La evidencia se multiplicaba en el sentido de que el fenómeno OVNI era capaz de manipular y distorsionar la percepción humana y por lo tanto, el testimonio de los testigos oculares de la actividad OVNI se estaba volviendo cada vez menos confiable."


 





JOSE ANTONIO CARAV@CA

 

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