martes, 10 de febrero de 2026

¿SON LOS OVNIS DE CARTÓN PIEDRA? CUANDO EL FENÓMENO PARECE FÍSICO, PERO NO LO ES DEL TODO

 




Durante décadas se ha pensado que los OVNIS son naves procedentes de otros planetas, tripuladas por seres avanzados que viajan por el espacio con una tecnología superior a la nuestra. Esta visión, conocida como la hipótesis extraterrestre, ha calado tan hondo que para muchos resulta casi obvio que, si hay algo “ahí fuera”, tiene que ser material, tecnológico y fabricado. Sin embargo, existe otra forma de interpretar el fenómeno, tal y como propone la Teoría de la Distorsión que no niega ni resta importancia a su parte física.


UNA MATERIA NO CONVENCIONAL

Y es que a menudo se la acusa de “quitarle cuerpo” al asunto, de convertirlo en algo psicológico o social, como si todo pasara solo en la mente del testigo, porque sostiene que las manifestaciones surgen, en parte, de una compleja interacción entre el fenómeno y la mente de quienes lo observan. Pero esto es una simplificación injusta. Porque la Distorsión nunca ha negado la parte física del fenómeno. Lo que cuestiona es qué tipo de fisicalidad es esa y como la interpretamos.

Los investigadores saben desde hace mucho que los encuentros con OVNIs no son simples ilusiones. Hay huellas en el suelo, interferencias electromagnéticas, quemaduras en plantas, alteraciones en el entorno e incluso diversos efectos fisiológicos en los testigos. Todo esto apunta a que algo real y físico ha irrumpido en nuestra realidad. No ocurre solo “en la cabeza” de la gente. Tiene presencia, tiene efectos, deja rastro.

Pero aquí viene el matiz importante, esa fisicalidad no se comporta como la de los objetos normales. Y ese punto ya, a estas alturas de la película, nadie lo niega. Y es que, a veces estas manifestaciones dejan marcas y otras no. A veces parecen sólidas y en otras atraviesan paredes. A veces pueden ser vista por varios testigos y en la mayoría de las ocasiones por un solo individuo. Aparecen y desaparecen ante nuestros ojos. Nadie duda de que los OVNIS no responden a las reglas habituales de lo que entendemos por “materia”.


LOS OVNIS Y EL FAR WEST DEL OESTE ALMERIENSE

La Distorsión propone que lo que vemos es una especie de escenografía física, una “puesta en escena” que se manifiesta en nuestro entorno con apariencia material, pero que no corresponde a una tecnología real en el sentido humano del término. No hay realmente tornillos, chips, cables ni motores como los entendemos nosotros, aunque el testigo pueda verlos o tocarlos. No hay realmente una ingeniería extraterrestre funcionando detrás, aunque se represente como tal. No hay realmente “naves” construidas en hangares de otro planeta, aunque parezcan vehículos. Lo que se presenta es una representación material, una forma adaptada a nuestro marco cultural para ser comprendida. Es algo parecido a lo que ocurre en ciertas tradiciones populares. Por ejemplo, en Galicia se habla de la Santa Compaña: una procesión de encapuchados que llevan un féretro. Quien la ve no piensa que ese ataúd esté hecho de madera real, con clavos reales, fabricado por un carpintero del más allá. Entiende que es una imagen simbólica que representa la muerte. Algo parecido ocurre con los decorados de las películas del Oeste que se rodaron en Almería en los años sesenta y setenta, donde los pueblos que aparecen en pantalla parecen completos y reales, con sus casas, sus salones y sus calles, pero en realidad muchas veces no eran más que fachadas sujetas por unos palos, sin nada detrás. Desde el ángulo de la cámara daban la impresión de ser auténticos poblados habitados, cuando en el fondo solo eran un escenario construido para ser visto desde fuera. La imagen era “real” para el espectador, pero la estructura no lo era en el sentido literal.

En otras épocas, la gente hablaba de apariciones marianas, encuentros con demonios, ángeles, hadas o duendes. Hoy son naves y humanoides con monos espaciales. Lo que cambia no es el fenómeno, sino el lenguaje visual con el que se expresa. Y siempre esta sospechosamente humanizado, no hay nada en el más allá o el espacio exterior que no contenga algo que para nosotros sea perfectamente reconocible por nosotros, tanto en el terreno de lo visual (lo que se presenta ante nuestros ojos), como en la narrativa (en el comportamiento o las comunicaciones de estos seres o entidades).


¿MANIFESTACIONES QUE SE MODULAN A ATRAVES DE “LO CULTURAL”?

La Teoría de la Distorsión plantea que el fenómeno, cuando entra en contacto con los testigos, se muestra como una especie de puesta en escena que usa los símbolos propios de cada época, pero siempre pasando por el filtro personal de cada individuo. Si no fuera así, todas las manifestaciones serían más parecidas entre sí, porque el fenómeno adoptaría una estética única acorde con la cultura y ciencia. Sin embargo, como cada persona procesa la experiencia de forma distinta, son los propios testigos quienes, en última instancia, le dan forma y aspecto a lo que ven, por lo que incluso podrían retroceder en el “tiempo” y toparse con un duende si así lo creyera su inconsciente cuando se topara con el fenómeno.

En la Edad Media predominaba lo religioso y la superstición. En el siglo XIX eran los espíritus de la naturaleza y del más allá. En el siglo XX eran seres de otros mundos. Por eso no podemos aseverar  que lo que vemos en la actualidad sea la última naturaleza del fenómeno. Lo que observamos no convierte automáticamente esa apariencia en una realidad literal. Así que el planteamiento no es que el fenómeno sea imaginario, ni psicológico, ni inventado. Es que su fisicalidad no es ordinaria, no es la de un objeto fabricado, no es la de una nave que viaja de Alpha Centauri a la Tierra con motores de propulsión.

Es una fisicalidad extraña, inestable, ambigua, que puede materializarse y desmaterializarse, dejar huella o no dejarla, ser sólida o atravesable, visible o invisible. Una especie de “pantalla” tridimensional incrustada en nuestra realidad. Quizá la gran confusión ha sido pensar que si los OVNIS eran físicos, entonces debía ser tecnológico. Y eso no tiene por qué ser cierto. Algo puede interactuar con la materia sin ser una máquina. Algo puede manifestarse físicamente sin ser un objeto fabricado. Algo puede tener presencia sin tener estructura interna que lo sostenga.

Y quizá el fenómeno OVNI no sea una visita desde otros planetas, sino algo mucho más extraño y cercano. Una manifestación intermedia entre nuestra realidad y otra cosa que todavía no sabemos definir correctamente. Una cosa que no viene “de fuera”, sino que se manifiesta o filtra “a través” de nosotros. Y por eso, cuando lo vemos, no vemos lo que es… vemos lo que podemos entender. Detrás de esta fachada está la respuesta…




JOSE ANTONIO CARAV@CA


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