SECUESTROS ALIENÍGENAS, CLANDESTINIDAD Y EL PEQUEÑO DETALLE AL QUE NADIE DA IMPORTANCIA
Durante varias décadas, el fenómeno de las presuntas
abducciones por extraterrestres ha generado un considerable y encendido debate
en la comunidad ufológica internacional que aún perdura en nuestros días. Los
casi siempre terroríficos relatos varían en matices, pero hay elementos que se
repiten con insistencia casi quirúrgica, y nunca mejor dicho: luces inexplicables
en el cielo, parálisis del sueño, y una víctima que es traslada a una nave
espacial, donde se les somete a diversas exploraciones médicas sin su consentimiento.
Lo más inquietante es que los secuestradores no son humanos. Se
les describe como seres pequeños y extremadamente delgados, casi esqueléticos, con
una cabeza desproporcionada que parece pesar más que el resto del cuerpo. En el
centro del rostro predominan dos ojos negros, almendrados e inmensos, tan
grandes que casi anulan cualquier otro rasgo facial. La piel, de un gris
apagado, les da una apariencia espectral. Sus brazos son largos, terminando en
dedos finísimos.
Para la mayoría de los ufólogos, estos relatos constituyen
una evidencia de la posible intromisión de una civilización extraterrestre en
nuestro planeta que estaría llevando a cabo labores de observación y estudio
sistemático de la raza humana. Desde esta perspectiva, tales experiencias no
serían hechos aislados o fruto de la imaginación, sino parte de un programa más
amplio y organizado, cuyo propósito podría estar relacionado con el análisis
biológico, psicológico o cultural de nuestra especie. Según esta
interpretación, los presuntos visitantes actuarían como observadores,
interesados en comprender la evolución, el comportamiento y las características
de la humanidad o incluso en obtener una raza hibrida entre ambas especies.
Pero ¿es esto posible? ¿estamos siendo victimas de una manipulación
genética por parte de entidades de otros mundos?
Evidentemente la cosa no podía ser tan simple…
Quirófanos intergalácticos pero… sorprendentemente humanos
Lo primero que llama la atención de los testimonios de
cientos de abducidos es que describen que son explorados y casi torturados en
camillas, con correas de sujeción muy parecidas a las nuestras. Además para el
estudio médico, los presuntos extraterrestres utilizan utensilios que recuerdan
a bisturíes, sondas, jeringuillas y demás herramientas humanas. En la
habitación suele haber una potente luz cenital dirigida al cuerpo del asustado
terrícola. Es decir, estamos frente a una tecnología avanzada que te saca a
través de las ventanas y paredes de tu casa, a espaldas de todo el vecindario
sin problemas… pero la escenografía del interior del platillo volantes es
inquietantemente terrestre. Incluso se podría decir que es cutre.
Si estos seres proceden de una civilización que ha cruzado
distancias ciclópeas en el inmenso espacio exterior, ¿por qué sus
procedimientos médicos evocan el instrumental de un hospital comarcal y son tan
toscos y traumáticos? La escena parece cualquier cosa menos un laboratorio
avanzado de Alfa Centauri.
Para resolver esta difícil papeleta, algunos investigadores han
llegado a plantear que la evolución biológica de estos seres habría sido casi
paralela a la humana. Cabeza para alojar un cerebro grande, dos ojos frontales,
extremidades manipuladoras… Además de una evolución tecnológica similar…
Somos casi hermanos de las estrellas.
Pero esa no es la paradoja más llamativa que encontramos en
esta trama.
El secreto peor guardado del universo
Según el decálogo de las abducciones, los extraterrestres
borrarían los recuerdos de las víctimas para mantener el carácter secreto de
sus operaciones y evitar una alarma innecesaria en la población. Sin embargo
los ufólogos pueden romper ese bloqueo con una simple hipnosis y recuperar el
tiempo perdido sin muchos inconvenientes. De este modo, es como si hubieran
tenido acceso directo a los planes de los alienígenas, llegando a conocer con
todo detalle sus supuestas intenciones e incluso algunos de sus objetivos
específicos.
Tal es el supuesto dominio de la información que manejan los investigadores,
que el rostro del extraterrestre gris ha terminado por convertirse en un
auténtico icono de la cultura popular. Su imagen, repetida hasta la saciedad,
resulta tan familiar que casi parece formar parte de nuestro propio imaginario
colectivo. No sería extraño que, de seguir entre nosotros, Andy Warhol lo
hubiera incorporado a su galería de celebridades, colocándolo junto a sus famosas
latas de sopa Campbell. Hoy tenemos; camisetas, gorras, tazas, pósters, películas,
documentales, revistas, cómics, muñecos, llaveros, e incluso calcetines y pijamas
infantiles basados en los grises. Nada escapa al poder del merchandising para
explotar la imagen de los extraterrestres. Tal es la popularidad que aunque
alguien en cualquier rincón del planeta no sepa nada sobre ovnis, sabe reconocer
inmediatamente que esa cara, con esos ojos enormes, es un alienígena.
La imagen del captor extraterrestre clandestino es hoy tan
conocido, como Mickey Mouse o la Coca Cola.
Y voilá, aquí aparece el detalle que rara vez se menciona y
que puede hacer volar nuestra cabeza en mil pedazos. Si la misión
extraterrestre exige secreto absoluto, ¿cómo es que su rostro se ha convertido
en uno de los más populares del planeta? De nuevo los ufólogos más optimistas,
que siempre ven el vaso medio lleno, aunque sean dos gotas, aseguran que esto
es una estudiada labor de concienciación mundial para arraigar la creencia en
seres de otros mundos…
Esto no suena bien.
Recapitulemos.
La paradoja
Una avanzadilla extraterrestre cumple una importante misión
por mandato de sus superiores, un estudio concienzudo de la raza humana. Para
ello, ejecutan discretas operaciones nocturnas, seleccionando especímenes de lo
más variado y aplicando rigurosos protocolos de seguridad, control y, por
supuesto, el imprescindible borrado de memoria posterior, garantía absoluta de
confidencialidad. Porque, como es evidente, los alienígenas no desean llamar la
atención… o al menos no más de lo estrictamente necesario para alimentar vagamente
libros, documentales y conferencias.
Podemos imaginar que en mitad de una de estas intervenciones,
los operarios de turno esa noche en el platillo volante secuestran a un tipo
que dormía a pierna suelta en su cama. Todo transcurre con normalidad. Lo
depositan sobre la camilla como si fuera una pluma.
Proceden a iniciar el análisis.
Y entonces lo ven.
No. No lleva un espejo en el pecho.
El humano lleva puesta una camiseta con la cara de sus
captores.
El silencio en la nave debe de ser notable.
¿Qué pensarían esos supuestos doctores cósmicos? ¿Se ríen,
lloran o muestran sorpresa? ¿Piensan en esa cabezota tan grande que su misión
ha sido descubierta? ¿O por el contrario sospechan que existe una filtración
interna? ¿Un chivato? ¿Que la especie humana tiene acceso a información que no
debería poseer? O, peor, ¿se enfadarían terriblemente al comprobar que son
parte de un fenómeno cultural terrestre, y están siendo explotados, al menos su
imagen, y no reciben ni un céntimo a cambio?…
¿Nos demandarían o aumentarían el tamaño de las sondas que
nos colocan por cierta parte del cuerpo?
La paradoja del abuelo… versión camiseta
En física teórica se plantea la conocida paradoja del viaje
en el tiempo: si alguien regresara al pasado y asesinara a su propio abuelo
antes de que naciera su padre o su madre, estaría impidiendo su propio
nacimiento y, por tanto, anulando el viaje que hizo posible ese crimen. El
resultado sería un cortocircuito lógico en la línea temporal que podría
colapsar el universo. Salvando las distancias, aquí podríamos estar, no ante la
destrucción del mundo que conocemos, pero si ante algo paradójico…
Volvamos a la escena anterior cuando el extraterrestre clava
su mirada penetrante en los ojos desdibujados por los lavados de la camiseta
que porta el secuestrado.
¿Se produciría un colapso mental en la nave? Probablemente
no. Pero de lo que hay duda es que se produce un socavón importante en la
narrativa del fenómeno de los abducidos. Si los secuestros es un hecho secreto
¿cómo hemos llegado a conocer con tanta precisión la morfología de los
presuntos captores?
Por tanto hay algo que no encaja en esta historia de los
abducidos… ¿O sí?
JOSE ANTONIO CARAV@CA
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor. Propiedad de José Antonio Caravaca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario