sábado, 22 de agosto de 2026

LA DUALIDAD OVNI: MITAD PSÍQUICO, MITAD FÍSICO...

 





Desde hace décadas decenas de investigadores creen que el fenómeno OVNI se parapeta detrás de un excelso camuflaje para engañar y manipular a los testigos con fines y propósitos que no comprendemos. Lo hizo hace siglos con las manifestaciones de hadas, duendes, criaturas sobrenaturales y apariciones marianas, y en pleno siglo XX logró mimetizarse bajo la etiqueta de visitantes extraterrestres. Pero, ¿Estamos ante una inteligencia alienígena que sabe exactamente cómo presentarse a los humanos utilizando diferentes roles? ¿O más bien es un fenómeno extraño que adopta “disfraces” culturales de cada época cuando interactúa con quienes lo observan?

Que todas la apariciones de entidades extrañas que a lo largo del tiempo han interactuado con el ser humano hayan sido tan eximias y "mentirosas" en sus comunicaciones, y que hayan ofrecido tan pocas pruebas sobre su existencia, es un indicio muy interesante, y a tener muy en cuenta, de que todas estas insólitas manifestaciones puedan tener un mismo y único origen y sobre todo una incidencia directa sobre la psique de los testigos, lo que indicaría que el paradigma no existe independientemente de los observadores, al menos en el resultado final de la manifestación que aparece ante nuestros ojos. Por lo que habría que distinguir en primer lugar el fenómeno (en origen), de lo manifestado frente a los testigos (los incidentes), que probablemente sean dos cosas bien distintas, como lo puedan ser el artista de su obra pictórica.

Que el contenido de todas estas manifestaciones tenga un trasfondo tan humano (perfectamente reconocible), tanto en lo visual como en lo narrativo, es otra clave que nos indica la participación encubierta de la psique de los testigos en la conformación de las experiencias, ayudando a su elaboración de forma inconsciente. Pero si consideramos que las manifestaciones del fenómeno son producto de un proceso, podemos pensar en otra opción diferente a la habitual. La confusión, los engaños y los errores pueden ser achacados a la irrupción del elemento humano en la ecuación, y no tanto a una voluntad del fenómeno por manipularnos con estas escenografías inconexas y absurdas. 

Además, que sea tan difícil documentar la existencia de estos fenómenos es muy posible que sea por su ambigua existencia dual, entre el mundo psíquico y el mundo físico, por lo que sería complicado obtener muchas evidencias sobre su existencia, aún y cuando, su presencia parezca totalmente “real” e incuestionable en nuestro entorno. Pero esto no quiere decir que el fenómeno no pueda mediar en nuestra realidad de una forma palpable y causar todo tipo de efectos físicos y fisiológicos, sino que simplemente lo hace de una forma diferente a todo lo que conocemos, aunque sus resultados sean prácticamente los mismos que lo producidos por un acontecimiento real ordinario. Quizás esa sea una de las claves para comprender el paradigma OVNI.

¿Son los OVNIS un fenómeno cuya naturaleza escapa de los limites convencionales de nuestra dimensión cognitiva? No me refiero a una naturaleza interdimensional tal y como la defienden y conciben muchos investigadores desde hace años, con entidades saltando a través de portales, sino que el fenómeno OVNI procede de zonas (o capas) desconocidas de la propia realidad a las que puede acceder nuestra mente (conciencia) en determinados estados de conciencia, independientemente que lo manifestado en esta exploración de una nueva “realidad” pueda hacerse momentáneamente visible y tangible en nuestra dimensión. Y es por la participación de nuestra psique que el contenido de todos los encuentros con seres y entidades tienen enormes implicaciones culturales humanas y aspectos sumamente absurdos y caóticos, como los ofrecidos por el universo de los sueños o, por ejemplo, incluso los trastornos mentales y los estados febriles. Pero esto no quiere decir, que los OVNIS sean algo estrictamente mental (entendido esto como algo irreal o ilusorio), sino todo lo contrario, pero es muy probable que su naturaleza pueda estar más cerca de la "materia" que componen nuestros sueños que a una chapa o tornillos de metal. Esto no resta ni misterio, ni extrañeza al paradigma, tan solo dirige la atención hacia otros aspectos más desconocidos y considerados sin importancia hasta la fecha. Siempre hemos pensado que lo material, lo tangible, lo medible, lo cuantificable, solo aquello que podemos meter en una probeta de laboratorio o tocar, es lo auténticamente real e incuestionable. Pero probablemente los encuentros con ovnis y otros hechos forteanos señalan en otra dirección.

Pero quizás haya otra vía de explorar el universo alejada de la metodológica científica que hemos elegido como única herramienta adecuada para decodificar nuestro entorno. La existencia de los OVNIS y otras anomalías semejantes, son una muy interesante evidencia que demuestra que la psique humana, no es un simple reflejo biológico de nuestro cerebro, sino que puede acceder a mucha más información del universo de la que los órganos sensoriales les trasmite por las vías conocidas. De esta forma, es capaz de interaccionar con un fenómeno cognitivo aparentemente inteligente, y que se nos presenta mediante una “escenografía” altamente flexible por nuestra implicación, y que es capaz a su vez, de activar facultades latentes de nuestra psique. Una manifestación que se mueve en esa dualidad psíquica/física que hace que sea tan complejo, con nuestra metodología, alcanzar algún tipo de respuesta. Solo cambiando nuestra forma de enfrentar el fenómeno nos ayudará a comprenderlo. Pero teniendo en cuenta que probablemente su faceta física, muy importante para algunos de nosotros, pueda ser quizás solo un simple epifenómeno, o sea, una mera consecuencia de su interacción con nuestra psique en nuestro entorno y no una característica intrínseca del propio fenómeno.  Ya que los OVNIs, en definitiva, serían porciones en formación de una realidad “insertada” dentro de otra realidad establecida. Una realidad cargada de información sobre nosotros mismos y el universo que no termina de llegar hasta nosotros con claridad por esa interferencia que crea nuestra mente y que hemos denominados OVNIS, daimones, Angeles, dioses, etc.




 JOSE ANTONIO CARAV@CA

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