sábado, 3 de octubre de 2020

OVNIS ¿EL ULTIMO FOLCLORE DE LA HUMANIDAD?



Probablemente los testimonios sobre encuentros cercanos con ovnis recogidos a partir de la segunda mitad del siglo XX sean la última muestra de la existencia de un fenómeno ancestral relacionado con la aparición de extraños seres, entidades y criaturas. 

Con el paso de los años la revisión de estos relatos, los sitúan, aunque su contexto sea en plena era espacial y tecnológica, a la altura de las viejas crónicas recogidas al calor de una hoguera y envueltas en la bruma de la noche. Los ufonautas y sus tropelías comparten hálito de vida con hadas, duendes, ángeles, fantasmas y demás cohorte de vaporosos y tenebrosos seres que, se decía, habitaban hace siglos bosques, montañas y desiertos del mundo...

Los ufólogos han sido los últimos folcloristas que se han topado con personas, testigos en vida, de estas inexplicables irrupciones en nuestra realidad... 

A fin de cuentas, los últimos cronistas de unas manifestaciones que se mueven entre dos universos, el real y el mental...




JOSE ANTONIO CARAV@CA


Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor. Propiedad de José Antonio Caravaca.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

OVNIS: MAS ALLA DE LA FRONTERA DE LO PSIQUICO









La ufología tradicional creía que los eventos OVNIs eran causados por máquinas y seres procedentes de remotos mundos habitados que visitaban la Tierra en misión de exploración científica o de otra índole. Que tarde o temprano estos hechos serían de dominio público y que la sociedad mundial aceptaría la existencia de vida inteligente fuera de nuestro planeta sin mayor contratiempo. Pero llevamos más de 70 años sin que la situación haya experimentado ningún cambio. Es más, pudiera decirse que estamos estancados en un mismo punto dando vueltas sin parar. Y aunque el posible encubrimiento oficial, con todas sus artimañas, de estas experiencias hubieran derivado en una ralentización del conocimiento público, es obvio que existen muchos mas factores que han imposibilitado que el conocimiento de la realidad OVNI haya llegado a ser una realidad incuestionable para una generalidad de la opinión pública. Y es que el análisis de los encuentros cercanos demostró, casi desde un principio, que los incidentes OVNIs tienen una complejidad mucho mayor de lo que habíamos previsto. Ya que nuestros misteriosos visitantes no se comportaban como un fenómeno ordinario, previsible o encajable en nuestros parámetros científicos habituales. El estudio de los números incidentes OVNIs que se producían por todo el mundo demostró que los encuentros eran muy diferentes entre sí, y sobre todo, para mayor desconcierto de los investigadores, carecían de sentido común, aproximándose mas a experiencias vinculadas a trastornos mentales, que a posibles sucesos de visitas interestelares. Si el paradigma ufológico no hubiese tenido partes físicas y su repercusión no hubiera sido mundial, casi como una pandemia, es muy probable que, a día de hoy, casi nadie se acordaría de los platillos volantes. Sin embargo, parece claro que los OVNIs más allá de ser un evento real, obedece a un paradigma de orden cognitivo, donde parece demostrarse que lo observado está estrechamente con el observador. De tal manera, que, aunque estemos en presencia de un fenómeno "real", y a veces de carácter físico (con todo lo que esto conlleva asociado), la presencia de los testigos determina de manera contundente mucho del contenido de las experiencias, tanto en el aspecto estético como el narrativo. Como si los encuentros OVNIs fuesen complejas elaboraciones "psíquicas" elaboradas en conjunción con un agente externo desconocido, que se manifiesta en nuestro entorno cotidiano proyectando una escenografía aparentemente real. Como si los “sueños” pudieran salirse de sus estrictas barreras de la imaginería humana para manifestarse físicamente en nuestra realidad. Por lo que es oportuno preguntarse si los encuentros cercanos con OVNIs, y todas las experiencias más complejas y absurdas manifestadas por los OVNIs, a diferencia de los avistamientos lejanos, que mantienen cierta coherencia y estructura, se producen de otra forma o bajo otros parámetros distintos. Creo que los relatos de encuentros con entidades y seres asociados a los OVNIs, aunque pertenecen al mismo paradigma que la observación de objetos en la lejanía, se producen en un contexto diferente, mucho más íntimo y más abierto a una interpretación/creación subjetiva de lo observado. Como si la aproximación del fenómeno estuviera relacionada con determinados estados alterados de conciencia (que podría llegar a provocar el propio paradigma) para que estos eventos se trasladasen de nuestra realidad ordinaria a una frontera con otro universo o realidad ampliada donde quizás los fenómenos parafísicos y paranormales se entremezclan con los habituales de nuestra dimensión produciendo experiencias de alta extrañeza. Si esto es así, es muy posible que la obtención de evidencias empíricas sería mucho más complicado y difuso, ya que en este nuevo "escenario" no estaríamos bajo los parámetros habituales de nuestra realidad cotidiana, y todo sería radicalmente diferente. Incluso nuestra conciencia, aunque no fuéramos consciente de ello, estaría fuera de sus límites habituales y estaría en disposición de habilitar ciertas capacidades dormidas añadiendo nuevos aspectos a la experiencia. Pero la cosa seria incluso más compleja, ya que las experiencias observadas serían producto de una retroalimentación de información entre el testigo y el paradigma de tal manera, que cada individuo estaría reiniciando el concepto OVNI (visitación extraterrestre) en cada nuevo encuentro, ofreciendo variantes a cada uno de sus elementos, ya que su propia participación haría que el escenario OVNI (visual/narrativo) se recreara de forma "personalizada" en cada ocasión, teniendo en cuenta, el factor cultural y social de cada testigo que indudablemente aportaría elementos personales nunca antes registrados en otro incidente. Pero la pregunta clave para nuestro estudio sería la siguiente ¿la escenografía mostrada por los OVNIs es un concepto "cultural/social/ideológico" añadido al paradigma por la participación humana o realmente los artefactos y entidades observadas en los encuentros con platillos volantes son partes del propio fenómeno? Personalmente creo que lo que estamos estudiando es el resultado de una compleja conjunción psíquica entre nuestra realidad cotidiana y una realidad ampliada, que en ocasiones y por factores desconocidos, es capaz de manifestarse en nuestro universo utilizando para ello la psique humana. Y aunque estoy seguro que se trata de un paradigma de origen cognitivo, es muy probable que su desarrollo y ejecución no solo se limite al universo intangible de los pensamientos, sino que por el contrario es capaz de atravesar la barrera psíquica para mostrarse en nuestro entorno más cercano, incluso para manifestarse de una forma tangible y sólida. Y hay que tener en cuenta que estas manifestaciones son complejas "arquitecturas psíquicas" formadas y elaboradas a partir de la decodificación humana, que, por su participación no voluntaria, pero poderosamente inmersiva, ejerce una modificación/distorsión de lo observado, lo que evidentemente impide la correcta recepción del verdadero contenido del mensaje que nos está ofreciendo esta realidad cognitiva desconocida. Por lo que las entidades y artefactos observados en estas experiencias podrían ser solo un vehículo de expresión de un mensaje mucho más profundo y complejo que no llegamos a entender, y que se “disfraza” ante nuestra presencia imbuido por nuestra propia interferencia involuntaria e impredecible.





JOSE ANTONIO CARAV@CA


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domingo, 2 de agosto de 2020

CARAVACA Y LA TEORIA DE LA DISTORSION








El algecireño José Antonio Caravaca lleva desde su juventud investigando el fenómeno OVNI, con algunos casos en la provincia, y es una referencia nacional en el campo de la ufología. Nos vamos a centrar en esta entrega en uno de los nombres fundamentales de la ufología no solo gaditana, sino también española e incluso internacional: el algecireño José Antonio Caravaca, cuya Teoría de la Distorsión, detallada recientemente en el libro Distorsión. ¿Una teoría explicativa? (Guante Blanco, 2019), ha sobrepasado nuestras fronteras. Entusiasta del fenómeno OVNI desde siempre, ya en su juventud Caravaca leía todo lo que podía, recopilaba recortes de prensa, tomaba notas y fotocopiaba aquello que le parecía interesante. Hoy, 35 años después, es un investigador igual de entusiasta, pero sin que la pasión obnubile su capacidad crítica. De los innumerables casos relacionados con Cádiz que ha conocido a lo largo de su trayectoria, el que más le ha impactado nos traslada al 12 de marzo de 1981, cuando “Juan González Santos, trabajador del ayuntamiento de Algeciras, a plena luz del día se encontró con una extraña aeronave y sus tripulantes. Fue poco antes de llegar a la barriada de Pelayo, en la nacional 340 dirección a Cádiz sobre el mediodía. Según me relató el propio testigo, mientras conducía su vehículo observó, en el lado izquierdo de la carretera, detrás de una fila de eucaliptus, un raro resplandor. Una vez apeado de su furgoneta, Juan comprobó que se trataba de un artefacto de forma semicircular, metálico, con cinco ventanillas circulares y sustentando sobre tres ‘patas’ telescópicas. En el interior del objeto había varios seres de apariencia humana que llevaban trajes ajustados de color marrón y la cara cubierta con una especie de plástico transparente. Cuando Juan quiso aproximarse para verlo de cerca, desde el OVNI le lanzaron un rayo de luz que le dejó paralizado. Al poco tiempo, ‘aquello’ despegó y se perdió en la lejanía. Investigadores como Andrés Gómez Serrano y J. J. Benítez hallaron extrañas marcas en el terreno a las pocas semanas del incidente que confirmaban su testimonio”. En efecto, en nuestra provincia se han registrado numerosos sucesos relacionados con ovnis, y en un buen número de ellos, y si damos crédito a los testigos, sus tripulantes presentan distintos tipos de fisonomía. Así resume Caravaca esta variedad de extraterrestres: “Tenemos desde pequeñas entidades de apenas un metro y medio de altura y aspecto de mono, hasta humanoides de gran altura con escafandras como si fueran astronautas. También se ha informado de tripulantes de grandes cabezas, de apariencia humana, luminosos o semejantes al famoso muñeco de Michelin”. Su Teoría de la Distorsión explicaría por qué el fenómeno se percibe de una manera u otra según la persona que lo vea o incluso según el país o época de los que proceda el testigo: “Tras estudiar y analizar en profundidad el tema OVNI estoy convencido que estamos en presencia de un fenómeno desconcertante que es capaz de adaptarse a nuestras propias creencias, y que se despliega, en conjunción con la psique de los testigos, elaborando una compleja escenografía que no es totalmente ‘real’. Ten en cuenta que, desde tiempos inmemoriales, se registran crónicas y relatos de encuentros con seres, entidades y criaturas sobrenaturales, y creo que todo esto se trata de un mismo y único paradigma que va cambiando, mutando al mismo tiempo que evoluciona la humanidad, porque lo que vemos, sea lo que sea, está claramente influenciado por nuestro factor cultural”. A pesar de llevar años sumergido en el fenómeno OVNI, Caravaca no ha visto ninguna nave: “Esa es mi asignatura pendiente. He viajado por medio mundo tras la pista de los ovnis y jamás me he topado con ellos… He visto luces curiosas en el cielo, pero nunca he observado algo definitivamente extraño o desconocido. Como me dijo en una ocasión un buen amigo, y además testigo de un célebre episodio ufológico, Rafael Tobajas: “Los ovnis están para los que los encuentran y no para los que los buscan”.










PUBLICADO EN DIARIO DE CADIZ. ENTREVISTA REALIZADA POR JOSÉ MANUEL SERRANO CUETO

miércoles, 1 de julio de 2020

OVNIS COMO UN VIRUS "PSIQUICO"







Los ovnis, sobre todo en los encuentros cercanos, parecen ser, o se comportan, mejor dicho, como un sistema individual de expresión de una dimensión cognitiva desconocida con un amplio grado de contagio, como si se tratara de algún tipo de virus. Al menos, así se comportó durante su etapa de mayor apogeo en el siglo pasado afectando a determinadas y concretas personas y extendiéndose rápidamente por todo el mundo de manera inexplicable (ni la histeria colectiva, ni la sugestión, ni las alucinaciones colectivas puede explicar convenientemente este hecho). Aunque las apariciones de ovnis se registraron en muchas partes del mundo, al igual que ocurre con algunas patologías psicológicas que comparten puntos en común entre diferentes pacientes pero se desarrollan con detalles diferentes, la experiencias ovnis también se desarrollaron de forma personalizada (subjetiva) en cada individuo, como si se “adaptaran”, primeramente, al entorno del sujeto y después a sus propios factores sociales y culturales privativos, pero manteniendo una misma estructura interna basada en un mismo concepto. Si lo analizamos desde este punto de vista, los ovnis serían la manifestación de un fenómeno principalmente psíquico, aunque no por ello exento de repercusiones físicas sobre el medio y los testigos, que necesitaría de la interacción con los individuos para mostrarse en nuestro mundo. ¿Y cómo lo haría? A través de complejas “proyecciones” tridimensionales indistinguibles de la realidad que la rodea, haciendo creer en la existencia de una determinada creencia. De idéntica forma que a lo largo de la historia el ser humano ha hablado con otro tipo de entidades, seres, dioses y criaturas que han surgido de otros “mundos invisibles”.

Esto no quiere decir, ni limitar, que el medio de expresión de los ovnis sea exclusivamente en el reino “etéreo” de lo psíquico, o sea subjetivo e incuantificable, sino que, por el contrario, sería capaz en ocasiones de hacerse tangible en nuestro universo y provocar todo tipo de repercusiones físicas (sobre los testigos o el medio). Pero dejando claro que la interacción física del fenómeno sobre nuestra realidad estaría repleta de anomalías y matices como los que se observan en las experiencias ovnis, además de notables alteraciones espacio temporales.

Desde la perspectiva actual podemos mirar hacia atrás, comprobando que las manifestaciones de ovnis, al menos como se conoció y estudió en las décadas del siglo pasado, se comportó como algún tipo de contagio temporal, y abarcando a un nutrido grupo de personas, que experimentaron este tipo de vivencias. Lo curioso es que este fenómeno guarda similitudes con otro tipo de experiencias anómalas registradas en el pasado, en diferentes contextos y culturas, pero actualmente parecen hallarse bajo un prisma “tecnificado” en vez de un contexto netamente sobrenatural. Los ovnis nos hablan sobre la posible vida extraterrestre un tema más acorde con los tiempos coetáneos a la bomba atómica y los ordenadores, que a la visita de ángeles, duendes u otro tipo de criaturas fabulosas. Y es que este paradigma sea cual sea su origen y propósito, se retroalimenta con sus interacciones con los propios testigos, para manifestarse ante sus ojos. Estamos ante algún tipo de realidad cognitiva inteligente e inmersiva capaz de elevar nuestra comprensión del universo que nos rodea.





JOSE ANTONIO CARAV@CA

Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor. Propiedad de José Antonio Caravaca.

viernes, 1 de mayo de 2020

DISTORSIÓN: UNA HIPÓTESIS ALTERNATIVA AL FENÓMENO OVNI








El libro “Distorsión: OVNIs, apariciones marianas, bigfoots, hadas, fantasmas y extrañas criaturas ¿Una teoría explicativa?” (Guante Blanco, 2019) de nuestro compañero José Antonio Caravaca, ha conseguido impactar a la comunidad ufológica internacional al plantear una hipótesis alternativa a la HPS y la HET para la casuística OVNI. Ganando apasionados defensores y detractores en todo el mundo, desde el mismo día de su publicación.
Caravaca no es un teórico. Lleva tres décadas haciendo trabajo de campo, y ha encuestado personalmente cientos de casos OVNI. Por lo tanto su experiencia directa con la esencia del fenómeno: el testimonio humano, es incuestionable. Pero además es poseedor de una cultura ufológica extraordinaria. Y ambos ingredientes han sido los componentes primigenios en los que ha germinado la llamada “Teoría de la Distorsión”.
 A lo largo de más de 630 páginas, Caravaca expone el absurdo OVNI, ilustrando sus ideas con casos investigados por él, alternándolos (pienso que esto es un error) con la casuística americana más conocida: Arnold, Socorro, los Hill, etc. Pero también incluye la casuística de otro tipo de anomalías, como las apariciones marianas, el bigfoot, las hadas, o los médiums, sugiriendo un único origen común para toda esa casuística que en tantas ocasiones parece onírica y “extraída del sistema de creencia de la mente del testigo” condicionado por lo que Caravaca denomina “el agente externo”. Un elemento exógeno al testigo que sería el origen último del fenómeno.
 La teoría de la distorsión tiene muchos elementos de la paraufología de Clark, Valleé o Keel –el mismo Caravaca asume y desarrolla esa influencia en su pensamiento-. De hecho la Distorsión ha recibido algunas críticas muy duras de colegas que la consideran un plagio de la paraufología tradicional. Sin embargo Caravaca va más allá que ningún autor anterior en su desarrollo. Y si Pablo Picaso dijo: “Los grandes artistas copian, los genios roban”, y David Bowie sentenció: “El único arte que estudiaré serán las cosas de las que pueda robar”, refiriéndose a que la genialidad es el arte de inspirarse en la obra de muchos predecesores, para crear algo nuevo y brillante, Caravaca hace evolucionar la paraufología no deteniéndose solo en reseñar los elementos supuestamente paranormales de la casuística OVNI, sino aventurándose a ofrecer una hipótesis explicativa. Identificando su “agente externo” con algunas teorías sociológicas, psicológicas y antropológicas actuales relacionadas con las mentes colmena, la resonancia mórfica o el inconsciente colectivo.
Según Caravaca, una de las aportaciones más innovadoras de la Distorsión es que es replicable y comprobable. Y pone diferentes ejemplos de casos encuestados recientemente, desde esta nueva perspectiva, en los que fue posible identificar el contenido mental previo que generó el “decorado” de la experiencia OVNI protagonizado por el testigo. Una idea apasionante porque el gran problema de las hipótesis ufológicas es que ninguna es falseable ni repetible. Aunque podrían existir, en mi opinión, otras explicaciones para esos contenidos mentales previos que después aparecen reflejados en el testimonio OVNI, como la fabulación o incluso el fraude. Pero esta es otra de las aportaciones de la obra de Caravaca: que abre nuevos debates y perspectivas para los investigadores OVNI. Un libro absolutamente recomendable.


                                                                         


Manuel Carballal

Publicado en EOC nº 89/90
(FOTO ROCIO JUAREZ)

miércoles, 1 de abril de 2020

OVNIS: UN PARADIGMA COGNITIVO EN CONSTANTE REINICIO







Si analizamos los encuentros cercanos con ovnis nos daremos cuenta que no se tratan de episodios sueltos de una misma y gran historia que intentamos reconstruir poco a poco. O sea, no estamos recopilando diferentes testimonios que describen los múltiples aterrizajes de una civilización extraterrestre llegada a nuestro planeta con fines científicos.

Si dejamos a un lado la fascinación y entusiasmo que produce el estudio de los ovnis, comprenderemos que estamos asistiendo a un continuo renacer (reinicio) de un mismo esqueleto ideográfico/arquetipo (la visitación extraterrestre) a la que cada testigo contribuye otorgando nuevos elementos narrativos y estéticos que son producto de su participación inconsciente en la elaboración de estas experiencias en conjunción con un agente externo. De otra manera no podría explicarse la gran mutabilidad del fenómeno y la incoherencia de muchas de sus acciones. Y en todos estos años de estudio los ocupantes de los ovnis no han dado ni un paso al frente, ni para mostrarse públicamente, ni para informar a los testigos de sus verdaderos propósitos o para entregar ninguna prueba de su presencia en la Tierra. El paradigma es tan escurridizo y volátil, pese a sus múltiples manifestaciones, que parece orquestarse en una realidad diferente a la nuestra de la que es imposible obtener ningún tipo de prueba. Por tanto, debemos entender que los OVNIs operan fueran de nuestro marco habitual de referencia espacio temporal.

Pero si por el contrario, estamos expuestos ante un continuo, infinito y desconcertante proceso psíquico creativo desconocido, que actúa como una especie de bucle, es muy posible que podamos entender por qué el paradigma se ha comportado de la forma que lo ha hecho. Ya que asistimos en cada encuentro cercano a un nuevo reinicio de los incidentes OVNIs. Como si cada historia pudiera desarrollarse de forma libre y sin control, sin que exista nada prefijado por parte del paradigma antes de iniciarse la experiencia. Lo que nos ofrece múltiples incidentes caóticos, absurdos y mostrando infinitas variantes, tan numerosas, como testigos han participado en su elaboración. Ya que la participación humana hace que las experiencias OVNIs contengan múltiples componentes culturales de nuestra sociedad insertados en su escenografía, tanto en lo estético como en el narrativo. Por lo que las entidades y criaturas asociadas al fenómeno OVNI solo serían, en cierto modo, creaciones “psíquicas” que se comportarían, aunque no lo fueran, como seres “vivos” e “independientes”. Pero sus acciones y comunicaciones estarían muy influenciados por la participación de los testigos. Pero no estamos circunscribiendo todo el asunto OVNI a un efímero universo mental, el paradigma OVNI es capaz de manifestarse en nuestro entorno como si realmente estuviera allí presente. Como si aparentemente fuera un fenómeno ordinario (con todo lo que ello implica, desde poder ser observado por mas personas hasta dejar huellas físicas o dañar a los testigos).

Pero si aceptamos que estamos ante un fenómeno cognitivo que se expresa a partir de su implicación individual con los testigos, entenderemos por qué existe tan poca continuidad narrativa y estética de un incidente a otro. Ya que la continuidad y la homogeneidad no son componentes de la naturaleza intrínseca del fenómeno OVNI. O sea el paradigma no tiene ni una especifica forma ni un procedimiento de actuar premeditado. Todo surge en el mismo momento del contacto entre el agente externo y la psique de los testigos. Por lo tanto, no existe ni el antes ni el después de un encuentro OVNI. Nada permanece más allá del tiempo de duración de una experiencia, de la misma manera que los personajes de un sueño no continúan su vida una vez que hemos despertado.
Hasta el momento, solo hemos estado observando la modificación de un mismo concepto (la visitación extraterrestre) en infinitas ocasiones.
Es como si hubiéramos estado expuesto a un fenómeno mayoritariamente psíquico y en menor medida físico, que partiendo de un esqueleto básico (ideogramas), nos ha permitido a los testigos (aunque sea de forma involuntaria) modificar su forma de manifestarse y actuar (expresarse) en nuestro medio. Y es por eso que determinados y específicos testigos han conseguido interactuar en mayor grado con el paradigma y ofrecer experiencias más complejas, laboriosas, fantásticas y detalladas que otros individuos. Solo entendiendo que estamos ante experiencias de carácter y significación individual, aunque afecte a individuos de medio mundo, comenzaremos a salir del bucle.
Y es muy probable que el verdadero objetivo de estas manifestaciones este completamente alejado de las pretensiones y planteamientos expuestos hasta el momento por la mayoría de estudiosos. Ya que hemos confundido el medio de expresión del paradigma, con el fondo del problema. Los ovnis y sus ocupantes probablemente sean solo “vehículos” para una mejor comprensión de una realidad cognitiva ampliada que hasta el momento no sabemos interpretar ni decodificar convenientemente.
 
 
 
 
  
 
 
JOSE ANTONIO CARAV@CA
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