sábado, 8 de febrero de 2020
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sábado, 1 de febrero de 2020
LOS TESTIGOS OVNIS: CLAVE PARA ENTENDER EL ENIGMA
Si dejamos al margen la procedencia y motivación de los ovnis, tenemos claro que estamos enfrentados a un fenómeno que produce una notable y evidente perturbación psíquica en los testigos. Que las observaciones sean tan diferentes unas de otras, y que las narrativas de los encuentros cercanos con ovnis contengan tantos factores culturales humanos indican que la decodificación de las experiencias, al margen de su supuesto origen, es tamizada indiscutiblemente por la psique humana antes de su observación. Ignorar la participación e implicación de los testigos en el desarrollo de los sucesos ovnis, es desechar una de las piezas claves para comprender el proceso de cómo puede llegar a producirse este paradigma. Además, que muchos individuos antes y después de sus experiencias experimenten sucesos de índole paranormal, como fenómenos poltergeist o sueños premonitorios, inciden en la importancia de la implicación psíquica de los testigos.
¿Qué estoy intentando decir con todo esto? Sencillo. A estas alturas de la investigación ovni, comprendemos que las experiencias que hemos estado recopilando no son el resultado de la simple y aséptica observación de un evento ajeno al testigo. Todo indica de manera abrumadora que lo observado está íntimamente relacionado con el observador. Por tanto el estudio pormenorizado de la literatura ovni nos evidencia que los relatos muestran una interacción directa entre los testigos y el fenómeno. De otra manera no podríamos entender la enorme mutabilidad del paradigma que ha eludido durante años cualquier tipo de clasificación o análisis, precisamente porque parece reaccionar de manera distinta ante cada testigo. Llegados a este punto, es muy factible que los encuentros cercanos con ovnis son enormes y complejas elaboraciones psíquicas de origen desconocido, que pueden contener materia y ser indistinguible de la realidad que la rodea, y que son proyectadas ante el testigo (no como una simple alucinación) para hacerle creer en una supuesta realidad sobrenatural (la vida extraterrestre) de la que el mismo es participe aportando el factor socio/cultural . Solo entendiendo que estamos enfrentados a un paradigma cognitivo de acción global, pero de significación y de expresión individual empezaremos a profundizar hacia el núcleo del misterio.
JOSE ANTONIO CARAV@CA
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca.
miércoles, 1 de enero de 2020
LA INESCRUTABILIDAD DEL FENOMENO OVNI: EL ENGAÑO ENCUBIERTO
¿Qué son los
OVNIS? ¿son artefactos físicos pilotados por seres, entidades o criaturas
procedentes del espacio exterior? o ¿se trata por el contrario de un fenómeno
cognitivo desconocido vinculado a la psique de los testigos?
Es
interesante señalar que, sea o no cierto este segundo planteamiento, que causa
pánico entre los entusiastas en los platillos voladores de tuercas y tornillos,
el simple hecho de que la propia casuística nos haga replantearnos de tal
manera la naturaleza de los OVNIS, indica claramente que estamos enfrentados a
un paradigma mucho más complejo y difuso de lo que intuíamos en un inicio.
¿Como es posible que el estudio de los encuentros cercanos con OVNIS haya
motivado mas de 300 hipótesis diferentes para explicar su origen y propósito? ¿qué
nos dice esta confusión intelectual? ¿podría una civilización extraterrestre
provocar tal caos en su manifestación ante los seres humanos y llevarnos a
plantear tantas posibles respuestas?
Y es que,
por ejemplo, en las mismas décadas de intensa actividad OVNI, también se
produjeron, de forma paralela, centenares de encuentros con criaturas y seres
desconocidos que vinculamos al paradigma ufológico simplemente porque los OVNIS
eran protagonistas en los medios de comunicación, pero estas apariciones eran
sumamente desconcertantes, tanto, o mas que los OVNIS, y no estaban asociadas a
la visión de objetos voladores desconocidos ¿de qué se trataba?
Hay que
tener claro, para no llegar a equívocos, que para defender la hipótesis
extraterrestre debemos pasar por alto la mayoría de los encuentros con OVNIS y
sus ocupantes. Debemos centrarnos exclusivamente en los avistamientos lejanos y
en los ecos de radar y poco mas.
En cuanto
accedemos a un amplio grupo de incidentes OVNIS de alta extrañeza, nuestras
dudas se disparan de una forma alarmante. De tal manera, que hasta estudiosos
como el Dr. Hynek no tuvieron mas remedio que admitir que el paradigma OVNI
poco o nada tenía que ver con visitantes extraterrestres. Y llegó a esta conclusión de una manera muy
simple. Hynek profundizo en el análisis de los casos. Pero los entusiastas en
los platillos voladores se defienden de estos heterodoxos planteamientos con
argumentos alejados de lo que nos ofrece el verdadero estudio de los OVNIS.
Muchos investigadores aseguran que el comportamiento de una civilización
extraterrestre que nos llevara miles de años de evolución tecnológica seria
incomprensible para la sociedad humana, incluso para nuestros científicos mas
cualificados. Pero lo que estos supuestos especialistas olvidan o ignoran de
forma premeditada, es que el contenido de la literatura OVNI es perfectamente
entendible para nosotros, sin ningún problema, ni sesgo evolutivo. Lo que
ocurre es que los incidentes no encajan en ningún lado, que es otra cosa muy
diferente. Me explico.
¿Usted
entiende que una extraña entidad descienda de un OVNI y golpee violentamente a
un testigo? ¿Que un ocupante OVNI le diga a una persona que se va a producir un
futuro cataclismo que no se cumple? o ¿que simplemente le pregunte donde ha aterrizado
con su nave, o la hora del día que es? ¿es difícil de entender que varios
pequeños humanoides salten desde el interior de un OVNI para darle una bofetada
a un joven pastor? o ¿qué varios ocupantes de un OVNI se dediquen a tareas de
reparación de su aeronave como si fueran mecánicos? ¿qué decenas de ocupantes
desciendan de un enorme OVNI para inspeccionar un simple pozo en mitad el
campo? o ¿para para recoger muestras de terreno que introducen en bolsas?
¿usted entiende todo esto? ¿le parece un comportamiento inescrutable? ¿complejo
de entender? ¿Dónde está la parte incomprensible de todos estos casos? ¿dónde
se atisba el comportamiento inconmensurable de una supercivilización
alienígena? ¿en la bofetada que le dan a un testigo?, ¿en que utilicen herramientas
como las nuestras para reparar su nave? ¿que arranquen plantas con sus propias
manos? o ¿qué te pidan un poco de agua?
Por tanto,
ha sido un gran engaño encubierto, defendido por multitud de investigadores,
asegurar que los comportamientos de los ocupantes OVNIS, y en general todo lo
relacionado con el fenómeno ovni, es incognoscible para nosotros, pobres
mortales. Que nuestros visitantes nos llevan siglos de adelanto. Pero en
realidad, el fenómeno resulta incompresible simplemente por una razón muy
obvia, porque los casos son caóticos (sin ningún tipo de orden), ridículos y
absurdos. Además, las narrativas (descripciones y contenido de los incidentes)
se reinician en cada caso ofreciendo infinitas variantes de lo que puede ser
una visita alienígena, pero siempre, y esto es lo mas importante de nuestro
punto de vista, orbitando sobre conceptos humanos (exploración, avería,
agresión, etc). No hay nada mas. Ni comportamientos inconmensurables, ni
grandes incógnitas sin solución. Han
existido tantos aparentes elementos y acciones desconcertantes en esta ecuación
como testigos han participado en la manifestación del fenómeno OVNI. Y es que
cada individuo que ha participado en la conformación de este gigantesco
paradigma ha ido añadiendo, en conjunción con un agente externo desconocido
(que es el verdadero catalizador de las experiencias), multitud de detalles
completamente subjetivizados y teatralizados (como ocurre en los sueños), y
que, obviamente, no podemos encontrar repetidos en otros incidentes. Por lo que
intentar unir en un gigantesco puzle todas estas piezas moldeadas de forma
individual por cada testigo es casi imposible. Ya que cada individuo ha
interpretado y desarrollado el concepto de la visitación alienígena de una
forma muy particular y libre, adornándolo con factores socioculturales propios
o de su entorno mas cercano.
Ha sido una
utopía intelectual pensar o sospechar que los incidentes OVNIS eran grandes
interrogantes para el intelecto humano. Los casos los entiende cualquiera, o
sea, son relatos carentes de lógica, y que a lo que más se parece (aunque no lo
sean) es a los delirios, los sueños o las alucinaciones (o sea narraciones
caóticas, fantásticas y con cierto aire de absurdez). Y es por eso mismo que
son esencialmente incompresibles desde nuestro punto de vista, ya que los
queremos asociar al comportamiento de un fenómeno presuntamente orquestado por
inteligentes astronautas extraterrestres y nada que lo que hemos registrado se
ajustaba a esta premisa. Así de simple. Dejemos de engañarnos con falsos
planteamientos que no se basan en la materia que estudiamos. Si dejamos de
intentar ver lo que no son, veremos el verdadero fondo de las experiencias
OVNIS. Su esencia.
Por tanto,
si recapacitamos sobre la segunda posibilidad que establecíamos al principio de
este texto, no parece tan descabellado pensar que este tipo de manifestaciones
estén relacionadas con la psique humana y que, de alguna manera, un agente
externo indeterminado está interrelacionando con nosotros para construir y escenificar
unas fabulosas experiencias que tienen muchas semejanzas con procesos humanos
conocidos como los procesos oníricos (aunque se trate de otra cosa diferente).
Por tanto, la naturaleza parafísica del fenómeno OVNI (o sea la conjunción
entre lo físico y lo psíquico descrito en infinidad de sucesos), podría estar
determinada por la acción de la psique humana sobre un paradigma cognitivo,
inducido por un agente externo, que se produce fuera de los márgenes de nuestra
realidad cotidiana, y construye una nueva realidad sobrenatural ante nuestros
ojos basada, sobre todo, en aspectos socioculturales. Pero en últimas
instancias, al margen de su indudable realidad (aunque con matices) estas
experiencias se están forjando sobre un nuevo marco espacio/temporal/cognitivo
donde la presencia e interacción del testigo es fundamental para interpretar o
decodificar el resultado final.
JOSE ANTONIO
CARAV@CA
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca.
domingo, 1 de diciembre de 2019
EL RESULTADO IMPREVISIBLE DE LOS ENCUENTROS CERCANOS CON OVNIS
¿Por qué las historias sobre OVNIs no se conectan en una
trama global? ¿Por qué cada episodio OVNI parece único e irrepetible? ¿Por qué
existen tantos tipos diferentes de extraterrestres? ¿Por qué algunos encuentros
con OVNIs parecen alucinaciones? ¿Por qué los contactos con los tripulantes de
los platillos volantes son absurdos y disparatados? ¿Por qué se registran fenómenos paranormales en las
experiencias ufológicas?
A estas alturas de la investigación, tenemos claro que los
encuentros cercanos con OVNIs no son producidos por eventos físicos usuales, o
sea, los testigos no están observando el aterrizaje de una nave interplanetaria
tripulada por científicos provenientes de una lejana galaxia. Es más probable
que todo esto que hemos etiquetado y estudiado como encuentros cercanos con
OVNIs sean, en realidad, fugaces visiones de una realidad ampliada, que a veces
es perceptible para algunas personas. Y es que desde los albores de la
humanidad se ha especulado con la existencia de unos “reinos invisibles” habitados
por unos seres o entidades intermedias entre los Dioses y los demonios, que son
capaces de entablar diálogos y relaciones con determinadas o elegidas personas.
Todas las culturas de la tierra poseen abundantes tradiciones orales y escritas,
enmarcadas en los ritos chamánicos, místicos o mágicos, que describen los encuentros
con estas realidades alternativas y sus “habitantes”. Pero lo más curioso de
esta cuestión, a tenor del variopinto folklore registrado, es que, aun
conservando algunas líneas estructurales comunes (dioses/demonios/reinos
ocultos), todas estas tradiciones “mágicas” parecen desarrollarse de forma
distinta, según el individuo o cultura que la perciba. Lo que indicaría que la percepción
y contacto con este fenómeno tiene que sufrir algún tipo de “influencia” o
“decodificación” por parte de la psique de cada testigo que la hace
sustancialmente distinta a la de otra persona. Y es la principal causa de que estos paradigmas tengan una pátina tan
personal e intransferible a la hora de confrontarse entre ellas. Hay que tener en cuenta, como punto vital de nuestras
investigaciones, que en la mayoría de ocasiones, las visiones y contactos con
estos “reinos invisibles” o sus “moradores” no se realizaba de forma física,
sino que los diferentes “iniciados” lo hacían a través de trances, sueños o
visiones, o sea, en un amplio espectro de estados mentales alterados. Por
lo que más que viajes o encuentros físicos, estas experiencias eran potentes y
reveladoras vivencias psíquicas (espirituales) para sus protagonistas. En el
caso de los encuentros cercanos con OVNIs, la principal y quizás única
diferencia importante para nuestro estudio, con las tradiciones “mágicas” antes
expuestas, es que, en este caso, “algo” desde esa “otra” realidad establece un
“puente” de contacto entre ambos mundos. Abriendo una fisura, por la que esos
“reinos invisibles” pueden acceder, parcialmente, a nuestra realidad. No nos
hallamos ante un brujo, chamán, iniciado o religioso que pretende acceder
voluntariamente a un estadio mental que le permita acceder a un contacto con
sus dioses o ingresar en sus “reinos”. En el fenómeno OVNI estamos ante otro
escenario. Por lo menos aparenta que la “visión” se halla incrustada en mitad
de nuestra realidad cotidiana. Por tanto, la casuística que hemos registrado en
70 años, sería el resultado de una irrupción, súbita e inesperada, por parte de
los testigos, en esta realidad ampliada que de alguna manera se «retroalimenta»
de su inconsciente para plasmarse ante sus ojos. En la cuestión OVNI, y
probablemente en otras del índole de las denominadas anomalías, un “agente
externo” desde ese universo desconocido, por razones que quizás tengan que ver
con la conformación cerebral/neuronal de los testigos, decide establecer un
contacto directo entre ambas realidades a través, precisamente de la psique de
las personas. Por tanto, los testigos no son conocedores de lo que va a ocurrir
y están sujetos a modificar el fenómeno, de una manera mas amplia y
desconcertante, que aquellas personas que tienen un interés y propósito preconcebido
en sus contactos.
Pero ¿cómo se produce esto? Estas experiencias se originan
cuando el “agente externo” (un tipo de una “entidad psíquica”) que habita en
esta porción de realidad oculta a nuestros sentidos ordinarios, interacciona
con la psique de los testigos, y es capaz de fabricar «capas» dimensionales
efímeras, en la frontera entre ambos universos, que contienen los elementos
descritos por la mitología OVNI. Y esto es provocado por la interferencia que
produce la psique humana en lo percibido. Y es que, al igual que los “psiconautas”
interfieren en el contenido de sus visiones sagradas o mágicas, los testigos
con la información contenida en su inconsciente, aportan, sin ser consciente de
ello, casi todo el material “visual/narrativo” que va a configurar el contenido
de la experiencia ufológica. Ya que la psique de los observadores, al ingresar
momentáneamente en esta realidad, logra traspasar las barreras de la conciencia
ordinaria, lo que le permite, entre otras cosas, construir y añadir elementos
en un escenario que se erige en una zona fronteriza entre ambos universos. Y es
que bajo ese «influjo psíquico» los testigos pueden interaccionar con esa otra
realidad ampliada, de una forma totalmente diferente a la conocida, creando su
contenido en ese mismo momento de forma instantánea sin tener nada previsto.
Por esa razón, los contenidos son altamente creativos, maleables e
impredecibles. Y es por eso también, que las experiencias anómalas se
manifiestan en un abanico tan amplio de representatividad (fantasmas,
apariciones marianas, OVNIs, etc.), ya que el contenido arquetípico, cultural,
folclórico, social, etc. del imaginario humano es tan amplio y rico en detalles
y matices, que ofrece un campo de “actuación” casi infinito.
Los OVNIs son una nueva metáfora, una nueva forma de
expresión de esta realidad ampliada para mostrarnos la existencia de un
universo psíquico de amplias repercusiones para la conciencia humana. Los
platillos volantes son reactualizaciones de mitos y folklores antiguos, pero
que conservan el mensaje interno: 1.- Existen otras realidades 2.- Hay otras
formas de vida. Solo la apariencia externa del fenómeno se transforma a medida
que la civilización humana avanza, ya que, de otra forma, bajo otros “ropajes”,
el portador del mensaje no estaría a la altura que espera el individuo. Y como
la participación de las personas determina muchos aspectos de sus experiencias,
es probable que lo visualizado se adecue a los pensamientos reinantes. No
obstante, en esta misma época, en otro contexto cultural, el agente externo
puede manifestarse utilizando roles mas arcanos y primitivos. Todo depende del
testigo, como catalizador de estas realidades, edificará una construcción
mental adecuada a sus intereses, que sea la portadora del mensaje. Aunque, como
hemos registrado, en la mayoría de ocasiones los testigos no son capaces de
integrar totalmente su experiencia anómala en su vida cotidiana, y comprender
realmente el sentido y la trascendencia de lo percibido.
La tecnificación de la sociedad y el alejamiento cada vez
mas profundo de las raíces humanas, conlleva que estos puentes, entre ambos
universos, sean más difíciles de establecer. Los encuentros incitados por el
agente externo tienden a desaparecer en función que los individuos, las llaves
necesarias para establecer estas conexiones estén mas alejados de ciertas
frecuencias mentales. Al fin y al cabo, hablamos de la evolución de la
conciencia y la existencia de otros niveles de realidad. Quizás algún día la
ciencia de forma analítica pueda explicar algunas de estas cuestiones, pero de
lo que cabe duda, es que hemos elegido el camino mas largo y mas frio…JOSE ANTONIO CARAV@CA
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca
viernes, 1 de noviembre de 2019
DISTORSION: AL ENCUENTRO DE UNA REALIDAD COGNITIVA DESCONOCIDA
Si los
encuentros cercanos con OVNIs son producto de una elaborada "arquitectura
psíquica" surgida de las entrañas de la psique humana en colaboración con
un agente externo desconocido, podríamos argumentar que todo lo visualizado en
una experiencia OVNI, aunque pueda tener una realidad física, es una especie de
«sueño lucido inducido», donde todo lo manifestado, ocupantes de los platillos
volante incluidos, no tiene una existencia real e independiente después de
producirse este fenómeno. Esto quiere decir que las conversaciones con los
tripulantes y las acciones de estas entidades son solo elaboraciones psíquicas
surgidas de la interacción conjunta entre el agente externo y el inconsciente
del testigo. Y esto indica claramente que no estamos sujetos a unas
manifestaciones (seres, dioses, angeles, demonios...) que nos quieres
manipular, o inculcar algún tipo de creencia. Estamos siendo víctimas de un
paradigma ancestral relacionado con la conciencia humana, donde el filtro
cultural influye en lo observado. Pero no desde el punto de vista que la psiquiatría
o psicología nos quieren indicar. Y es que este fenómeno asociado a la psique
humana se manifiesta/expresa mediante una quimérica escenografía visual donde
los «habitantes» de esta otra realidad, en realidad son resortes y mecanismos psíquicos,
como los personajes de nuestros sueños, que nos muestran la existencia de un
universo cognitivo, tal real y trascendente, como el universo
"cartesiano" que nos rodea. Probablemente las fronteras actuales de
nuestro entendimiento cognitivo estén delimitadas por nuestra férrea y
mecanicista manera de entender la realidad.
Más allá de
los conceptos ampliamente aceptados por nuestra ciencia existe otra dimensión
que nos conecta directamente con un universo ancestral, donde el lenguaje
simbólico, atávico y arquetípico nos conecta con la naturaleza y nuestro ser
primordial. Es muy probable que las iniciaciones chamánicas, el folklore de
muchos pueblos, las religiones y lo mitos estén basados y construidos sobre
esporádicos contactos con esta nueva realidad, donde las capacidades psíquicas
humanas se revelan en su máxima amplitud. Las revelaciones desde esta nueva
realidad son portadas por "emisarios" surgidos de la propia
colectividad humana que se expresan en el lenguaje simbólico de los sueños y la
creatividad. Las "etiquetas/definición" de estas “entidades/emisarias”
(extraterrestres, duendes, hadas, ángeles, etc.) son producidas y surgen de
nuestra propia participación inconsciente en la elaboración de un
"puente" que nos introduce en esta nueva realidad cognitiva. Y es precisamente
en este "puente" donde se origina el "mundis imaginalis"
que nos puede llevar hasta un conocimiento que sobrepasa nuestro entendimiento,
o podemos quedarnos estancados, extasiados por nuestros sentidos, elaborando
artificiosos mitos creados a partir de estas "visiones". El agente
externo es un “resorte” inteligente, un mecanismo de una conciencia cósmica
(¿inconsciente colectivo?), un “barquero” que nos quiere llevar al otro lado de
la orilla, donde quizás aguardan muchos secretos de nuestra propia existencia.
Por lo que
los encuentros cercanos con OVNIs y demás manifestaciones anómalas con
diferentes entidades y criaturas, no sería otra cosa que "ruido"
provocado por nuestra propia conciencia, que nublada por numerosos estereotipos
socioculturales/religiosos/filosóficos, producto de nuestro miedo a este nuevo
estadio mental, nos hace crear toda una rica mitología en seres fantásticos y
desconocidos. Como si las interferencias de nuestros contactos fueran la última
realidad expresada por este nuevo universo. Ya que nuestra psique cuando se
halla frente a este paradigma, en dicho puente, es capaz de construir (con un
alto grado de imaginería y creatividad) una nueva realidad paralela que nos
parece real e incuestionable. Sin saber que la verdadera realidad cognitiva que
nos aguarda al otro lado es mucho mas profunda, sabia y natural de lo que
imaginamos.
JOSE ANTONIO CARAV@CA
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca
martes, 1 de octubre de 2019
TEORÍA DE LA DISTORSIÓN: DE LO GLOBAL A LO INDIVIDUAL
Incluso si
mañana una nave espacial extraterrestre aterrizara en los jardines de la Casa
Blanca ante el objetivo de miles de teléfonos móviles, y se confirmara
oficialmente la existencia de vida fuera de nuestro planeta, aún nos sería muy
complejo explicar los miles de incidentes de OVNIs reportados en las últimas 7
décadas. Y es que el fenómeno OVNI presenta varias incógnitas que serían
difíciles de resolver, a pesar de que tuviéramos sobre la mesa la certeza de la
realidad extraterrestre. Sobre todo,
porque en sus numerosas apariciones los OVNIS presentan aspectos aparentemente
irreconciliables con nuestra ciencia, ya que parecen ser fenómenos mitad
físicos y mitad psíquicos, y se manifestaban en una borrosa frontera entre lo
real y lo imaginario.
¿Pero por
qué decimos esto? Si hacemos caso de los informes acopiados por los
investigadores tenemos, aparentemente, cientos de razas alienígenas diferentes
en altura, apariencia física, vestimenta, etc., visitándonos, además de una
flota de «platillos voladores» de las formas y tamaños más diversos y extraños.
Por no mencionar el absurdo y desconcertante comportamiento mostrado en
innumerables ocasiones por la elusiva tripulación de OVNIs que parecen estar
locos o tienen un gran sentido del humor. Como si este galimatías intergaláctico
no fuera suficiente, los ufólogos no han sido capaces de componer una trama
global que pueda unir en una sola y coherente historia al menos una docena de
estos incidentes, y además, los casos en los que se registran percepciones
extrasensoriales, contactos telepáticos, sueños extraños, fenómenos
paranormales, poltergeist, etc., confunden y diluyen completamente nuestra
percepción inicial y simplista de la cuestión. Es como si el fenómeno OVNI se
reiniciara en cada episodio mostrando variaciones infinitas e impredecibles del
mismo concepto; la visitación alienígena. ¿Pero a qué nos enfrentamos? ¿Estamos
tratando con astronautas extraterrestres o con otra cosa?
Decenas de
investigadores señalan que el paradigma OVNI tiene poco o nada que ver con la
hipotética presencia de extraterrestres en nuestro planeta, y que los informes
nos ofrecen una multitud de pistas que indican que el fenómeno tiene un
extraordinario componente «psicológico» incrustado en él. Y profundizando en
esta premisa, la Teoría de la Distorsión quiere ir más allá, diseccionando los
casos e intentando encontrar pistas ocultas. Y después de un análisis detallado
de cientos de eventos, hemos concluido que los encuentros cercanos de OVNIS son
el producto de una elaborada «arquitectura psíquica» que surge como
consecuencia de la conexión entre un agente externo desconocido y la psique de
los testigos. Y como resultado de esta conexión se «proyecta» una imagen
tridimensional, indistinguible de la realidad que la rodea, que puede
interaccionar (en ocasiones) físicamente con el medio que la rodea y ser
observadas por mas personas.
Aunque
debemos tener claro que la mayor parte de esta escenografía se construiría a
partir del material psíquico que el agente externo extrae de la psique de los
observadores (recuerdos, aficiones, cultura, etc.). Por lo tanto, si estamos
ante algún tipo de proyección, esto explicaría, para empezar, por qué la
mayoría de los incidentes son intangibles y de apariencia efímera, donde los «ocupantes»
y sus «artefactos» no dejan rastros y pueden pasar a través de los objetos.
![]() |
| La casuística OVNI está repleta de incidentes diferentes |
Los eventos
OVNIs son impredecibles más allá del esquema interno básico que se registra en
casi todos los incidentes: «algo» se verá en el cielo, aterrizará y de este «algo»
descenderán sus ocupantes. Pero poco más se puede anticipar, ya que el
contenido de las experiencias será «estéticamente» diferente de una narrativa a
otra, ya que los personajes (humanoides, entidades, ocupantes...) y objetos
(platillo volador, trajes, pistolas...) involucrados en la proyección se crean y
modifican por la participación individual de cada testigo.
Por lo que si
se trata de una proyección «fabricada» en el momento mismo de la conexión con
el agente externo, nada de lo que ocurrido durante una experiencia OVNI obedece
a una realidad empírica, ni tiene continuidad física en nuestro universo
después de finalizado el encuentro. En otras palabras, los humanoides, la nave
y las acciones registradas en un episodio de OVNI no tienen una existencia
real, más allá de su presencia efímera durante la proyección ante los testigos.
Y, por lo tanto, nada de lo reportado se repetirá exactamente en otro evento
OVNI, simplemente porque nada de lo representado existe fuera de la «proyección»
creada exclusivamente para la ocasión. Y en un próximo encuentro con OVNIs, al
cambiar la «fuente» (el testigo) de la que emergen los principales elementos
visuales que componen la proyección, la experiencia casi se reiniciará desde
cero. Los investigadores de OVNIs sólo pueden estudiar el «durante», ya que el «antes»
y el «después» de la proyección simplemente no existen. Y es por este «mecanismo psíquico» que, hasta
la fecha, no hemos podido establecer muchas conjeturas sólidas sobre los OVNIS,
ya que su acción es espontánea, no premeditada, y de hecho orquestada, no por
el fenómeno en sí, sino por la creatividad de cada testigo que interactúa con
el agente externo. Todo se «crea»,
«gestiona» y «proyecta» en el mismo momento de la conjunción de la psique
humana con este detonador desconocido, desde la estética de los presuntos
alienígenas hasta su comportamiento.
En cada
episodio ufológico asistimos a la reanudación del concepto de «visita
extraterrestre» bajo la «óptica» particular de cada testigo que modifica en
gran medida el esqueleto interno que define este paradigma (nave extraterrestre
y ocupante). Además su componente marcadamente absurdo, bautizado por el
brillante investigador Ignacio Darnaude como un «teatro cósmico», con acciones
y diálogos carentes de lógica, sería la consecuencia de esta construcción
psíquica que se desarrollaría en un proceso similar al que se reproduce durante
nuestras etapas del sueño. Y no tendrían ningún otro significado trascendental
ni oculto, más allá de ser el resultado de un elaborado proceso psíquico
compartido. Por lo tanto, como conclusión general podemos decir que los encuentros cercanos con
OVNIS son fenómenos impredecibles, por lo que ha sido un grave error analizar y
comparar la casuística OVNI en su conjunto, ya que presenta claramente
episodios absurdos y desconectados, debido a que el verdadero significado de
estas experiencias sólo puede ser interpretado/decodificado a nivel individual,
caso por caso, teniendo en cuenta la influencia inconsciente del testigo en su
conformación. Sólo entendiendo que estamos tratando con experiencias globales
(que se pueden dar en cualquier parte del mundo), pero subjetivadas por la
participación activa de la psique individual de cada testigo, comenzaremos a
eliminar parte del misterio de estos encuentros.
La presencia
o no presencia de materia en los incidentes, que provoca huellas o efectos
cuantificables en el medio ambiente o en las personas, estaría determinado por
la capacidad de cada testigo de «intensificar» su encuentro para que partes del
mismo sean aparentemente reales.
![]() |
| Y si el fenómeno OVNI obedece a algún tipo de proyección que nos está sumergiendo en un universo «irreal» |
¿Y qué o
quién origina este fenómeno? En cuanto al origen de estas manifestaciones,
podemos decir que, a lo largo de los siglos, bajo diferentes etiquetas, los
seres humanos han tenido diversos encuentros con criaturas, entidades y seres
desconocidos (demonios, ángeles, hadas, demonios, apariciones marianas, criaturas
monstruosas, etc.) que probablemente obedecen a este mismo paradigma, que se ha
ido modificando a lo largo del tiempo. Y esta modificación o evolución en su
apariencia externa no es producto de un camuflaje perpetrado por el propio fenómeno,
sino que es el fruto de la exclusiva participación del ser humano en su
creación. Como no puede ser de otra manera, todas las apariciones, en sus
diferentes contextos históricos, son sincrónicas con los intereses, avances y
cultura de la época. De la misma manera que la información obtenida de estas
manifestaciones no deja de ser una mera distorsión de conceptos e ideas
humanas. El agente externo sirve como un catalizador perfecto para que nuestra
psique tenga «contactos» esporádicos con otra realidad que escapa normalmente a
nuestros sentidos ordinarios. Desde esas dimensiones inexploradas, que
coexisten con las nuestras, el denominado «agente externo» estaría tratando, a
través de múltiples y diferentes contactos, de comunicarse con los seres
humanos (individualmente) para mostrarnos aspectos latentes de nuestra
conciencia, o tal vez simplemente servirnos como un guía encubierto hacia un
vasto y desconocido universo cognitivo.
Pero hasta
ahora, la gran mayoría de las ocasiones, sólo estamos percibiendo las «inferencias»
causadas por nuestra inmersión incontrolada en este viaje a las profundidades
del otro lado.
JOSE ANTONIO CARAV@CA
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca
lunes, 2 de septiembre de 2019
DISTORSION: LA TEORIA QUE LO CAMBIA TODO
¿Qué pasaría
si el fenómeno OVNI fuera algo radicalmente diferente de lo que pensamos? ¿Y si
este paradigma obedeciera a otras causas muchas más complejas y enigmáticas que
las ofrecidas, hasta el momento, por la hipótesis extraterrestre (HET)?
Y es que los
archivos de los investigadores no ofrecen dudas. Hay preguntas que la HET no
puede resolver. Los miles de encuentros con estas misteriosas manifestaciones
describen una casuística que prácticamente es infinita en cuanto a tipología de
los supuestos ocupantes de los platillos volantes, y otro tanto con la forma de
sus «naves espaciales». Como si existiese un tipo de «extraterrestre» por cada
persona que denuncia su aparición. Por no hablar que, los incidentes mas próximos
con el fenómeno y las supuestas conversaciones con las entidades que «pilotan»
estos artefactos, están repletas de incongruencias y sin sentidos. De un autentico galimatías incomprensible. Y
por si fuera poco, hay multitud de informes donde se registran percepciones
extrasensoriales, contactos telepáticos, extraños sueños, fenómenos
paranormales, poltergeist, etc. que desdibujan por completo nuestra perspectiva
inicial y simplista de la cuestión ufológica desde la óptica «extraterrestre».
EN EL
INTERIOR DE LOS ENCUENTROS CERCANOS
Lo primero
que nos demuestra un análisis profundo y desapasionado de los avistamientos
OVNIs es que nos enfrentamos a un paradigma mitad físico y mitad psíquico. Como
si estos «objetos» y las «entidades» que los acompañan, estuvieran
manifestándose en una difusa frontera entre lo real y lo imaginario. Entre
posible y lo sobrenatural. Además, pese a lo que se pueda creer los casos OVNIS
en su conjunto no ofrecen una trama coherente que se pueda rastrear en el
tiempo ni en el espacio, sino más bien todo lo contrario. Son sucesos que, aun
compartiendo el mismo trasfondo, la supuesta visitación extraterrestre, se
desarrollan de forma independiente y con elementos propios e intrasferibles. Ya
que en la mayoría de las ocasiones las descripciones de los ocupantes, enseres
y naves no vuelven a encontrarse o repetirse en otro testimonio OVNI. Pero ¿es
esto posible? ¿Qué nos indica todo esto? Pues sencillamente que los
avistamientos OVNIs son eventos imprevisibles más allá del esqueleto básico que
anotamos en casi todos los incidentes; que se verá «algo» en el cielo, que aterrizará
y de que este «algo» descenderán sus ocupantes. Pero poco más se podrá
anticipar, ya que el contenido de los encuentros será «estéticamente» diferente
de una narración a otra, al verse transformados por completo los personajes
(humanoides, entidades, ocupantes…) y objetos (platillo volador, trajes,
escafandras, etc). ¿Y por qué se produce esto? Pues porque la psique de los
observadores influye determinantemente sobre el paradigma observado. Estas
manifestaciones son totalmente permeables a la presencia de los testigos, y se
«transfiguran» en función de aspectos concretos socio/culturales asociados a
los individuos que protagonizan este tipo de experiencias.
LA TEORIA
DE LA DISTORSIÓN
La Teoría de
la Distorsión defiende que un «agente externo» desconocido contacta/conecta con
la psique de los testigos, en el momento previó a la aparición de un OVNI, para
proyectar una especie de imagen tridimensional, indistinguible de la realidad
que la arropa, donde estará representada toda la escena de la visitación
extraterrestre, platillos volantes y ocupantes incluidos. Aunque hay que tener
claro, que la mayor parte de esta escenografía se construiría, a partir del
material psíquico que el agente externo extrae de la mente de los observadores
(recuerdos, hobbies, cultura, etc.). Por lo que estaríamos frente a una
impresionante «arquitectura psíquica» (no confundir con una alucinación, sugestión,
trastorno mental, delirio, histeria colectiva, etc.) de naturaleza y finalidad
desconocida. Por tanto, esto explicaría, de entrada, porqué la mayoría de
incidentes son intangibles y de apariencia efímera, donde los «ocupantes» y sus
«máquinas» no dejan huellas y pueden atravesar los objetos sin problemas. Para
el testigo y demás observadores que lo acompañen, esta imagen será real,
concreta y nada la distingue de la realidad que la rodea. Además, los
«personajes» de esta proyección interaccionan con el testigo, y el medio como
si realmente estuviera allí. Y es que al
tratarse de una proyección «fabricada» en el mismo momento de la conexión con
el «agente externo», nada de lo sucedido durante una experiencia ovni obedece a
una realidad empírica, ni tiene una continuidad física en nuestro universo
después de que el encuentro haya concluido. O sea, los humanoides, la nave y
las acciones registradas en un episodio ufológico no tienen una existencia
real, más allá de su efímera presencia durante la proyección ante los testigos.
Y, por tanto, nada de lo reportado volverá a repetirse exactamente en otro
evento ovni. Sencillamente porque nada de lo manifestado existe fuera de la
«proyección» creada para la ocasión. Y en un próximo encuentro ovni, al cambiar
la «fuente» (el testigo) de donde surgen los principales elementos visuales/estéticos
que conforman la proyección, la experiencia se reinicia casi desde cero. Por lo
que los investigadores solo podemos estudiar el «durante», ya que el «antes» y
el «después» a la proyección, simplemente, no existen. Y es por este «mecanismo psíquico» por lo que
hasta la fecha no hemos podido establecer muchas conjeturas sólidas sobre los
ovnis, ya que su actuación es espontanea, no premeditada, y orquestada en
realidad, no por el propio fenómeno, sino por la creatividad aportada por cada
testigo que interacciona con el agente externo. Todo se «crea» y se «proyecta»
en el mismo momento de la conjunción de la psique humana con este detonador
ignoto, desde la estética de los presuntos alienígenas hasta su comportamiento.
En cada episodio ufológico asistimos al reinicio del concepto «visitación
extraterrestre» bajo la particular «óptica» de cada testigo que modifica hasta
el infinito el esqueleto interno que define este paradigma (nave extraterrestre
y ocupante). Solo entendiendo que son vivencias globales, pero subjetivizadas
por la participación activa de la psique de cada testigo, despojaremos de todo
misterio estos encuentros. La presencia
de materia o no en los incidentes, que provoca huellas o efectos cuantificables
sobre el medio o las personas, estaría determinado por la capacidad de cada
testigo, de «energetizar» su encuentro para que partes o la totalidad de la
manifestación creada en conjunto con el «agente externo» fueran físicas. Pero ¿qué
o quién origina este fenómeno?
EL
«AGENTE EXTERNO»
Sobre el
origen de estas manifestaciones podemos decir que, a lo largo de los siglos,
bajo diversas etiquetas, el ser humano ha protagonizado diversos encuentros con
criaturas, entidades y seres desconocidos (daemones, ángeles, hadas, demonios,
criaturas monstruosas, etc.) que probablemente obedecen a este mismo fenómeno,
que se ha ido modificando con el paso del tiempo. Y esta modificación o
evolución en su apariencia externa no obedece a un perfecto camuflaje del
fenómeno, sino que es fruto de la propia participación del ser humano en su
creación. Ya que como no puede ser de otra manera todas las apariciones, en sus
distintos contextos, son sincrónicas con los intereses, avances y cultura de la
época. De la misma manera que las informaciones obtenidas de estas
manifestaciones no dejan de ser meras distorsiones de conceptos e ideas
humanas. El «agente externo» sirve como perfecto catalizador para que nuestra
psique pueda tener esporádicos «contactos» con otra realidad que se nos escapa
a nuestros sentidos ordinarios. Desde esas dimensiones inexploradas, que
coexisten con las nuestras, el «agente externo» estaría intentando a través de
múltiples y diferentes contactos comunicarse con los seres humanos (de forma
individual) para mostrarnos aspectos dormidos de nuestra conciencia, o quizás,
tan solo servir de guía encubierto de un vasto y desconocido universo
cognitivo. Pero hasta ahora solo estamos percibiendo las «interferencias»
provocadas por nuestra inmersión no controlada en este viaje a las
profundidades del otro lado…
JOSE ANTONIO CARAV@CA
Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor . Propiedad de José Antonio Caravaca
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